AMA.

¡Honra! Pues si no fuera por haberte criado yo á mis pechos, te diria que habias mamado leche de discrecion y sabiduría.

SEÑORA.

Ya puedes pensar en casarte. Hay en Verona madres de familia menores que tú, y yo misma lo era cuando apenas tenia tu edad. En dos palabras, aspira á tu mano el gallardo Páris.

AMA.

¡Niña mia! ¡Vaya un pretendiente! Si parece de cera.

SEÑORA.

No tiene flor más linda la primavera de Verona.

AMA.

¡Eso una flor! Sí que es flor, ciertamente.