JULIETA.

Pocas palabras son las que aún he oido de esa boca, y sin embargo te reconozco. ¿No eres Romeo? ¿No eres de la familia de los Montescos?

ROMEO.

No seré ni una cosa ni otra, ángel mio, si cualquiera de las dos te enfada.

JULIETA.

¿Cómo has llegado hasta aquí, y para qué? Las paredes de esta puerta son altas y difíciles de escalar, y aquí podrias tropezar con la muerte, siendo quien eres, si alguno de mis parientes te hallase.

ROMEO.

Las paredes salté con las alas que me dió el amor, ante quien no resisten áun los muros de roca. Ni siquiera á tus parientes temo.

JULIETA.

Si te encuentran, te matarán.