MERCUTIO.
¡De acuerdo! ¿Has creido que somos músicos? Pues aunque lo seamos, no dudes que en esta ocasion vamos á desafinar. Yo te haré bailar con mi arco de violin. ¡De acuerdo! ¡Válgame Dios!
BENVOLIO.
Estamos entre gentes. Buscad pronto algun sitio retirado, donde satisfaceros, ó desocupad la calle, porque todos nos están mirando.
MERCUTIO.
Para eso tienen ojos. No me voy de aquí por dar gusto á nadie.
TEOBALDO.
Adios, señor. Aquí está el doncel que buscábamos.
(Entra Romeo.)
MERCUTIO.