¡Un beso! ¡Adios, y me voy!
(Vase por la escala.)
JULIETA.
¿Te vas? Mi señor, mi dulce dueño, dame nuevas de tí todos los dias, á cada instante. Tan pesados corren los dias infelices, que temo envejecer antes de tornar á ver á mi Romeo.
ROMEO.
Adios. Te mandaré noticias mias y mi bendicion por todos los medios que yo alcance.
JULIETA.
¿Crees que volveremos á vernos?
ROMEO.
Sí, y que en dulces coloquios de amor recordaremos nuestras angustias de ahora.