JULIETA.

(Aparte.) ¡Cuánta distancia hay entre él y un infame! (Alto.) Dios le perdone como le perdono yo, aunque nadie me ha angustiado tanto como él.

SEÑORA DE CAPULETO.

Eso será porque todavía vive el asesino.

JULIETA.

Sí, y donde mi venganza no puede alcanzarle. Yo quisiera vengar á mi primo.

SEÑORA DE CAPULETO.

Ya nos vengaremos. No llores. Yo encargué á uno de Mántua, donde ese vil ha sido desterrado, que le envenenen con alguna mortífera droga. Entonces irá á hacer compañía á Teobaldo, y tú quedarás contenta y vengada.

JULIETA.

Satisfecha no estaré, mientras no vea á Romeo... muerto... Señora, si hallas alguno que se comprometa á darle el tósigo, yo misma le prepararé, y así que lo reciba Romeo, podrá dormir tranquilo. Hasta su nombre me es odioso cuando no le tengo cerca, para vengar en él la sangre de mi primo.