CASIO.
Buenas noches, Yago. Es preciso hacer la guardia.
YAGO.
Aún tenemos una hora: no han dado las diez. El general nos ha despedido tan pronto, por quedarse solo con Desdémona. Y no me extraña: aún no la ha disfrutado, y por cierto que es digna del mismo Jove.
CASIO.
Sí que es mujer bellísima.
YAGO.
Y tiene trazas de ser alegre y saltadora como un cabrito.
CASIO.
Me parece lozana y hermosa.