Señora, os suplico que lo hagais, porque mi marido lo toma como asunto propio.

DESDÉMONA.

Es muy honrado. Espero veros pronto amigos á Otelo y á tí, buen Casio.

CASIO.

Generosa señora, sucédame lo que quiera, Miguel Casio será siempre esclavo vuestro.

DESDÉMONA.

En mucho aprecio tu amistad. Sé que hace tiempo la tienes con mi marido, y que sólo se alejará de tí el breve tiempo que la prudencia lo exija.

CASIO.

Pero esa prudencia puede durar tanto, ó acrecentarse con tan perverso alimento, ó atender á tan falsas apariencias, que estando ausente yo, y sucediéndome otro en el destino, olvide el general mis servicios.

DESDÉMONA.