¿Qué quieres decir con eso?
YAGO.
¡Ay, querido jefe mio!, la buena reputacion, así en hombre como en mujer, es el tesoro más preciado. Poco roba quien roba mi dinero: antes fué algo, despues nada: antes mio, ahora suyo, y puede ser de otros cincuenta. Pero quien me roba la fama, no se enriquece, y á mí me deja pobre.
OTELO.
¿Qué estás pensando? Dímelo, por Dios vivo. Quiero saberlo.
YAGO.
No lo sabreis nunca, aunque tengais mi corazon en la mano.
OTELO.
¿Por qué?
YAGO.