OTELO.

¡Qué mano tan dadivosa! En otros tiempos el alma hacia el regalo de la mano. Hoy es costumbre dar manos sin alma.

DESDÉMONA.

Nada sé de eso. ¿Te has olvidado de tu palabra?

OTELO.

¿Qué palabra?

DESDÉMONA.

He mandado á llamar á Casio para que hable contigo.

OTELO.

Tengo un fuerte resfriado. Dame tu pañuelo.