DESDÉMONA.

Bien, amado esposo.

OTELO.

Dame tu mano, amor mio. ¡Qué húmeda está!

DESDÉMONA.

No la quitan frescura ni la edad ni los pesares.

OTELO.

Es indicio de un alma apasionada. Es húmeda y ardiente. Requiere oracion, largo ayuno, mucha penitencia y recogimiento, para que el diablillo de la carne no se subleve. Mano tierna, franca y generosa.

DESDÉMONA.

Y tú puedes decirlo, pues con esa mano te dí toda el alma.