OTELO.
Búscame un veneno, Yago, para esta misma noche. No quiero hablarla, no quiero que se disculpe, porque me vencerán sus hechizos. Para esta misma noche, Yago.
YAGO.
No estoy por el veneno. Mejor es que la ahogueis sobre el mismo lecho que ha profanado.
OTELO.
¡Admirable justicia! Lo encuentro muy bien.
YAGO.
De Casio yo me encargo. Allá á las doce de la noche sabreis lo demas.
OTELO.
¡Admirable plan! ¿Pero qué trompeta es la que suena?