YAGO.
Si tan enamorado estais de ella, á pesar de su alevosía, dejadla pecar á rienda suelta. Para vos es el mal: si os dais por contento, ¿á los demas qué nos importa?
OTELO.
Pedazos quiero hacerla. ¡Engañarme á mí!
YAGO.
¡Oh, perversa mujer!
OTELO.
¡Enamorarse de mi teniente!
YAGO.
Eso es todavía peor.