Recoge esto.
«Cantad el sauce, cantad su verdor.»
Véte, que él volverá muy pronto. (Canta.)
«Tejed una guirnalda de verde sauce. No os quejeis de él, pues su desden fué justo.»
No, no es así el cantar. Alguien llama.
EMILIA.
Es el viento.
DESDÉMONA.
(Canta.) «Yo me quejé de su inconstancia, y él ¿qué me respondió? Cantad el sauce, cantad su verdor. Si yo me miro en la luz de otros ojos, busca tú otro amante.»
Buenas noches. Los ojos me pican. ¿Será anuncio de lágrimas?