YAGO.
Escóndete, que ahora viene; en cuanto aparezca, desenvaina la espada, y ¡á él sin miedo! Yo te guardaré las espaldas. Es cuestion de vida ó muerte. Decídete, pues, y ten resolucion.
RODRIGO.
No te alejes, por si me sale mal mi intento.
YAGO.
Estaré detras de tí. En guardia.
(Se va.)
RODRIGO.
Del resultado no tengo confianza, y sin embargo, las razones que me da me convencen. Que muera uno ¿qué importa?