(Se retira.)

YAGO.

Tanto me he burlado de este necio que ya empieza á conocerlo. Mate él á Casio, mátele Casio á él ó mueran los dos, siempre saldré ganando. Si Rodrigo escapa, comenzará á pedirme el dinero y las joyas que le he sacado, so pretexto de seducir á Desdémona. Y si se salva Casio, su presencia será un perpétuo acusador contra mí, y ademas el moro podrá referir á Casio lo que ha pasado entre nosotros, y ponerme en grave peligro. Muera, pues. Le siento llegar.

(Sale Casio.)

RODRIGO.

Él es. Le conozco. ¡Muere, traidor! (Le da una estocada.)

CASIO.

La vida me hubiera costado esta estocada, á no traer el jubon tan bien aforrado. Veamos cómo está el tuyo. (Hiere á Rodrigo.)

RODRIGO.

¡Confesion! ¡Muerto soy! (Yago hiere en las piernas á Casio y huye luego.)