LUDOVICO.
¡Silencio!
RODRIGO.
¡Infame!
LUDOVICO.
Oigo los gemidos de dos ó tres personas. ¡Infausta noche! ¿Será alguna zalagarda? Procedamos con cautela. ¿Quién se arroja á darles auxilio sin la ronda?
RODRIGO.
Socorredme, que me desangro.
LUDOVICO.
¿No lo oyes?