No: no puedo callar, no quiero. Hablaré libre como el viento, aunque me condenen Dios y los hombres y el infierno. No callaré: debo hablar.
YAGO.
No digas locuras. A casa, á casa.
EMILIA.
Jamas iré. (Yago la amenaza.)
GRACIANO.
¿Qué? ¿La espada sacais contra una débil mujer?
EMILIA.
¡Perverso Otelo! Yo encontré aquel pañuelo: yo misma se le dí á mi marido, porque con muchas instancias me habia pedido que lo robara.
YAGO.