¡Infame prostituta!

EMILIA.

¿Que ella se lo dió á Casio? No: ¡si le encontré yo, y se le dí á mi marido!

YAGO.

Mientes, malvada.

EMILIA.

No miento, no. Caballeros, no miento. ¡Bestia cruel! ¡Estúpido! ¿Cómo habias tú de poder contra esa santa?

OTELO.

¡Monstruo! ¿No hay rayos en el cielo, ó es que el trueno se los apropió todos? (Se arroja sobre Yago, pero este hiere á Emilia y huye.)

GRACIANO.