Me has herido, pero no de muerte.
OTELO.
Y no lo siento. Quiero que vivas, porque el morir es una dicha.
LUDOVICO.
Otelo, tú que antes fuiste tan bueno y generoso, ¿cómo has caido en los lazos de este traidor artero? ¿Qué dirán de tí?
OTELO.
Cuanto quieran, si así lo creeis; seré un delincuente honrado. Por honor la maté, no por odio.
LUDOVICO.
En parte ya ha confesado su crímen. ¿Los dos concertasteis la muerte de Casio?
OTELO.