Tomasa.—Sí, ya sé quién es. No tiene en mí ni el menor interés del mundo. Aquí viene el que decís.
(Entra Guillermo.)
Piedra.—La vista de un patán es cosa que me llena y satisface más que un banquete. Á fe mía que los hombres de ingenio tenemos mucho de qué responder. Siempre hemos de hacer burla: no podemos evitarlo.
Guillermo.—Buenas tardes, Tomasa.
Tomasa.—Buenas os las dé Dios, Guillermo.
Guillermo.—Y buenas tardes á vos, caballero.
Piedra.—Buenas tardes, buen amigo. Cubre tu cabeza, cubre tu cabeza: te ruego que la cubras. ¿Qué edad tienes, amigo?
Guillermo.—Veinticinco, señor.
Piedra.—Madura edad. ¿Es Guillermo tu nombre?
Guillermo.—Guillermo, señor.