Luciana.—En seguida me ha jurado que era extranjero aquí.
Adriana.—Y ha jurado la verdad, pues ha perjurado de su hogar.
Luciana.—Entonces he intercedido por vos.
Adriana.—¡Y bien! ¿Qué ha dicho él?
Luciana.—El amor que yo reclamaba para vos, lo ha implorado de mí para él.
Adriana.—¿Con qué persuasiones ha solicitado tu ternura?
Luciana.—En términos que hubiesen podido conmover, tratándose de una pretensión honrada. Primero ha elogiado mi belleza, en seguida mi inteligencia.
Adriana.—¿Le has respondido como debías?
Luciana.—Tened paciencia, os conjuro.
Adriana.—No puedo, ni quiero tenerme tranquila. Es necesario que se satisfaga mi lengua, si no mi corazón. Es deforme, contrahecho, viejo y marchito, feo de cara, peor configurado de cuerpo, de todo punto deforme; vicioso, rudo, extravagante, tonto y bruto; detestable en los hechos, y más detestable aún en los propósitos.