ESCENA III.
Parque de Windsor.
Entran CAIUS y RUGBI.
Caius.—¿Rugbi?
Rugbi.—Señor.
Caius.—¿Qué hora es?
Rugbi.—Ha pasado, señor, la hora en que sir Hugh prometió venir.
Caius.—Por mi vida, que ha salvado su alma con no venir. Ha rezado bien en su biblia, cuando no ha venido. Voto á sanes, Rugbi, que si viene, es hombre muerto!
Rugbi.—No es tonto, señor. Él sabe bien que vuestra señoría lo habría muerto si hubiese venido.
Caius.—Vive Dios, que no hay arenque tan muerto como él cuando yo lo mate. Voy á decirte el modo cómo he de matarle.