ESCENA II.
Una calle de Windsor.
Entran la señora PAGE y ROBIN.
Sra. Page.—No; sigue adelante, galancito mío. Tú debías ir detrás y ahora vas á la cabeza. ¿Te gusta más hacer que te sigan mis ojos, ó seguir con los tuyos los talones de tu señor?
Robin.—Á fe mía que prefiero ir delante como un hombre, que seguirle como un enano.
Sra. Page.—¡Oh! Eres un chico zalamero. Veo que pararás en cortesano.
(Entra Ford.)
Ford.—Me alegro de encontraros, señora Page. ¿Á dónde vais?
Sra. Page.—Por cierto que á ver á vuestra esposa. ¿Está en casa?