Sepulturero 1.º—¿Qué lugar? Aquí en Dinamarca, donde soy enterrador, y lo he sido de chico y de grande por espacio de treinta años.
Hamlet.—¿Cuánto tiempo podrá estar enterrado un hombre sin corromperse?
Sepulturero 1.º—De suerte que si él no corrompía ya en vida (como nos sucede todos los días con muchos cuerpos galicados, que no hay por dónde asirlos), podrá durar cosa de ocho ó nueve años. Un curtidor durará nueve años seguramente.
Hamlet.—Pues ¿qué tiene él más que otro cualquiera?
Sepulturero 1.º—Lo que tiene es un pellejo tan curtido ya por mor de su ejercicio, que puede resistir mucho tiempo al agua; y el agua, señor mío, es la cosa que más pronto destruye á cualquier hideputa de muerto. Ve aquí una calavera que ha estado debajo de tierra veintitrés años.
Hamlet.—¿De quién es?
Sepulturero 1.º—¡Mayor hideputa, loco!..... ¿De quién os parece que será?
Hamlet.—Yo ¿cómo he de saberlo?
Sepulturero 1.º—¡Mala peste en él y en sus travesuras!... Una vez me echó un frasco de vino del Rhin por los cabezones... Pues, señor, esta calavera es la calavera de Yorick, el bufón del rey.
(El sepulturero le da una calavera á Hamlet).