Hamlet.—¿Decís que iba armado?
Todos.—Sí, señor, armado.
Hamlet.—¿De la frente al pie?
Todos.—Sí, señor, de pies á cabeza.
Hamlet.—Luego no le visteis el rostro.
Horacio.—Le vimos, porque traía la visera alzada.
Hamlet.—Y qué, ¿parecía que estaba irritado?
Horacio.—Más anunciaba su semblante el dolor, que la ira.
Hamlet.—¿Pálido, ó encendido?
Horacio.—No, muy pálido.