Hamlet.—¿Y fijaba la vista en vosotros?

Horacio.—Constantemente.

Hamlet.—Yo hubiera querido hallarme allí.

Horacio.—Mucho pavor os hubiera causado.

Hamlet.—Sí, es verdad, sí... ¿Y permaneció mucho tiempo?

Horacio.—El que puede emplearse en contar desde uno hasta ciento con moderada diligencia.

Marcelo.—Más, más estuvo.

Horacio.—Cuando yo le ví, no.

Hamlet.—La barba blanca, ¿eh?

Horacio.—Sí, señor, como yo se la había visto, cuando vivía, de un color ceniciento.