Polonio.—¿Me conocéis?

Hamlet.—Perfectamente. Tú vendes peces.

Polonio.—¿Yo? No, señor.

Hamlet.—Así fueras honrado.

Polonio.—¿Honrado decís?

Hamlet.—Sí, señor, que lo digo. El ser honrado, según va el mundo, es lo mismo que ser escogido uno entre diez mil.

Polonio.—Todo eso es verdad.

Hamlet.—Si el sol engendra gusanos en un perro muerto, y aunque es un dios, alumbra benigno con sus rayos á un cadáver corrupto... ¿No tienes una hija?

Polonio.—Sí, señor, una tengo.

Hamlet.—Pues no la dejes pasear al sol. La concepción es una bendición del cielo, pero no del modo en que tu hija podrá concebir. Cuida mucho de esto, amigo.