Hamlet.—Ve á decir á los cómicos que se despachen. ¿Queréis ir vosotros á darles prisa?

Ricardo.—Con mucho gusto.

ESCENA X
HAMLET, HORACIO

Hamlet.—¿Quién es?... ¡Ah! Horacio.

Horacio.—Veisme aquí, señor, á vuestras órdenes.

Hamlet.—Tú, Horacio, eres un hombre cuyo trato me ha agradado siempre.

Horacio.—¡Oh! señor...

Hamlet.—No creas que pretendo adularte; ¿ni qué utilidades puedo yo esperar de ti, que exceptuando tus buenas prendas, no tienes otras rentas para alimentarte y vestirte? ¿Habrá quien adule al pobre? No... Los que tienen almibarada la lengua, váyanse á lamer con ella la grandeza estúpida, y doblen los goznes de sus rodillas donde la lisonja encuentre galardón. ¿Me has entendido? Desde que mi alma se halló capaz de conocer á los hombres y pudo elegirlos, tú fuiste el escogido y marcado para ella; porque siempre, ó desgraciado ó feliz, has recibido con igual semblante los premios y los reveses de la fortuna. Dichosos aquéllos cuyo temperamento y juicio se combinan con tal acuerdo, que no son entre los dedos de la fortuna una flauta dispuesta á sonar según ella guste. Dame un hombre que no sea esclavo de sus pasiones, y yo le colocaré en el centro de mi corazón: sí, en el corazón de mi corazón, como lo hago contigo. Pero yo me dilato demasiado en esto. Esta noche se representa un drama delante del rey; una de sus escenas contiene circunstancias muy parecidas á las de la muerte de mi padre, de que ya te hablé. Te encargo que cuando este paso se represente observes á mi tío con la más viva atención del alma; si al ver uno de aquellos lances su oculto delito no se descubre por sí solo, sin duda el que hemos visto es un espíritu infernal, y son todas mis ideas más negras que los yunques de Vulcano. Examínale cuidadosamente: yo también fijaré mi vista en su rostro, y después uniremos nuestras observaciones para juzgar lo que su exterior nos anuncie.

Horacio.—Está bien, señor; y si durante el espectáculo logra hurtar á nuestra indagación el menor arcano, yo pago el hurto.

Hamlet.—Ya vienen á la función; vuélvome á hacer el loco, y tú busca asiento.