Hamlet.—Sí, pero lo cumplirá.
Claudio.—¿Te has enterado bien del asunto? ¿Tiene algo que sea de mal ejemplo?
Hamlet.—No, señor, no. Si todo ello es mera ficción; un veneno... fingido; pero mal ejemplo, ¡qué! no, señor.
Claudio.—¿Cómo se intitula este drama?
Hamlet.—La Ratonera. Cierto que sí... es un título metafórico. En esta pieza se trata de un homicidio cometido en Viena... el duque se llama Gonzago, y su mujer Baptista... Ya, ya veréis presto... ¡Oh! ¡es un enredo maldito! ¿Y qué importa? A V. M. y á mí, que no tenemos culpado el ánimo, no nos puede incomodar; al rocín que esté lleno de mataduras le hará dar coces; pero á bien que nosotros no tenemos desollado el lomo.
ESCENA XIV
Cómico tercero y dichos
Hamlet.—Este que sale ahora se llama Luciano, sobrino del duque.
Ofelia.—Vos suplís perfectamente la falta del coro.
Hamlet.—Y aun pudiera servir de intérprete entre vos y vuestro amante, si viese puestos en acción entrambos títeres.
Ofelia.—¡Vaya, que tenéis una lengua que corta!