Polonio.—No paséis adelante, dejadlo.

Claudio.—Traed luces. Vamos de aquí.

Todos.—Luces, luces.

ESCENA XV
HAMLET, HORACIO, cómico primero, cómico tercero

(Hamlet canta estos versos en voz baja, y representa los que siguen después. Los cómicos primero y tercero estarán retirados á un extremo del teatro, esperando sus órdenes).

Hamlet.—El ciervo herido llora,
y el corzo no tocado
de flecha voladora,
se huelga por el prado;
duerme aquel, y á deshora
veis éste desvelado;
que tanto el mundo va desordenado.

Y dígame, señor mío: si en adelante la fortuna me tratase mal, con esta gracia que tengo para la música y un bosque de plumas en la cabeza, y un par de lazos provenzales en mis zapatos rayados, ¿no podría hacerme lugar entre un coro de comediantes?

Horacio.—Mediano papel.

Hamlet.—¿Mediano? excelente.
Tú sabes, Damón querido,
que esta nación ha perdido
al mismo Jove y violento
tirano le ha sucedido
en el trono mal habido,
un... ¿quién diré yo? un... un sapo.

Horacio.—Bien pudierais haber conservado el consonante.