El calvatrueno[61] que adornó la Mancha
De mas despojos que Jason de Creta;
El juicio que tuvo la veleta,
Aguda, donde fuera mejor ancha;
El brazo que su fuerza tanto ensancha,
Que llegó del Catay hasta Gaeta,
La Musa mas horrenda y mas discreta,
Que grabó versos en broncinea plancha:
El que á cola dejó los Amadises,
Y en muy poquito á Galaores tuvo,
Estribando en su amor y bizarría:
El que hizo callar los Belianises:
Aquel que en Rocinante errando anduvo,
Yace debajo desta losa fria.
DEL PANIAGUADO, ACADÉMICO DE LA ARGAMASILLA, IN LAUDEM DULCINEÆ DEL TOBOSO
SONETO
Esta que veis de rostro amondongado,
Alta de pechos y ademan brioso,
Es Dulcinea, Reyna del Toboso,
De quien fué el gran Quijote aficionado.
Pisó por ella el uno y otro lado
De la gran Sierra Negra, y el famoso
Campo de Montiel, hasta el herboso
Llano de Aranjuez, á pie y cansado:
Culpa de Rocinante. ¡O dura estrella!
Que esta Manchega dama, y este invito
Andante caballero, en tiernos años,
Ella dejó muriendo de ser bella,
Y él, aunque queda en mármoles escrito,
No pudo huir de amor, iras y engaños.