(48) Affrontaronſe valientemente, i Xarate ſin poder ſufrir eſtar ocioſo, inveſtió tambien a Alfonſo Telles; durò la pelea de ambas partes muchas horas en un peſo, porque los Moros eran muchos, i de los màs esforçados de Berberia; perô Don Duarte corrido de que tardaſſe eſta victoria mâs tiempo de lo que acoſtumbrava, entrandoſe en la fuerça de la batalla, como quien havia nacido para atropellar ſin miedo los mayores impoſsibles, abozes, dixo.

Que es eſto (Portugueſes mios) ya deſconoceis los enemigos, que por instantes venceis; eſtos ſon los miſmos, que ayer con ſu Rey, i todo ſu poder hiziſtes retirar affrentoſamente. Quien detiene vueſtro valor? bolved por nueſtra reputacion.

Animados con eſtas palabras, ſalieron en breve eſpacio victorioſos con muerte de cien Moros, i ciento i diez i ſeis cautivos, todos perſonas de conſideracion, entrando en ellos un hijo de Abdala Laros, Moro de brio, i que el padre con la ſeguridad de la empreza, quiſo que ſe hallaſſe en ella con otro hermano, que muriô deſpues de haver cumplido muy bien con ſu obligacion. Fuera mayor la mortandad, ſi un Alfaqueque advertido, por nombre Balarao, no la atajara ardiloſamente: porque como era de noche (el traje con que peleavan los nueſtros en aquel tiempo, era comun a los Moros,) començò en lengua Portugueza apellidar Sanctiago: i con eſte ardid, hizieron lo miſmo muchos de ſus compañeros, i fue parte para que ſe eſcapaſſen engañando a los Portugueſes, perô la mayor copia ſe ſalvò eſcondida en la maleza del monte.

(49) Reſultò alguna vtilidad a Don Duarte deſta victoria, porque el reſcate de los cautiuos fue de importancia, però el con ſu acoſtumbrada liberalidad repartiò lo que le tocava por los ſoldados pobres de ſu preſidio.

(50) Por eſte tiempo entrò Don Fernando, Marques de Villa Vicioſa en Alcaçar, con lucido acompañamiento de criados, i cavalleros, llevando tres hijos conſigo mancebos, que en aquella edad davan mueſtras de raro esfuerço. Obligole la fama de Don Duarte a buſcar el credito de ſer ſu ſoldado, i erale tan affecto, que no he podido deſcubrir otra cauſa que lo lleuaſſe a aquella frontera, màs q̃ eſte deſeo. Durò en ella pocos meſes, porque el Rey lo llamò con prieſſa, mas en ellos moſtrò ſu valor, i brio, procurando ſer el primero que procurava verſe con el enemigo. Don Duarte llevado de ſu correſpondencia, i amiſtad, quizo eſtar a ſu orden, el tiempo que gaſtò en Alcaçar entregandole el baſton, mas el rehuzando, no ſolo el cargo, però acudiendo con otras palabras de mayor cortezia, le acõpañô ſiẽpre como ſoldado particular en muchas entradas que hizo conſiderables. Las que merecen ſingular memoria, i aun mayor eſtimacion fue vna que ſuccediô a quinze de Henero, en que ſe quemaron quatro aldeas pueſtas ſobre el rio Guadeleon, de màs de duzientas caſas ricas; i luego en veinte del miſmo mez ſe hizieron ſeñores de la villa de Benambros, cabeça de la ſierra de la Maſmuda: glorioſo con eſtas, i otras victorias ſe bolviò el Marquez a Portugal con ſus hijos, dexando en Alcaçar gran copia de baſtimẽtos, i armas a contemplacion de Don Duarte, a quien confeſſava por uno de los famoſos Capitanes que avia, i muy digno de ſer comparado a los mayores antigos.

(51) Llevô encargado el Marquez ſolicitar al Rey D. Alonſo ayudaſſe con mayor pũtualidad la fortificacion de aquella plaça; pues entonces neceſsitava de gran cuidado por las amenazas, q̃ decontino hazia el de Fez de bolver ſobre ella: para aſſegurarla del ſegundo ſitio, nada le era tan conveniente como guardar la marina, de ſuerte que quedaſſe libre para entrar ſocorro a la ciudad. Conſideroſe el modo, i aſſentoſe, que ſe hizieſſe una cortina muy fuerte, (Gomes Eanes la llama Couraça) deſde la playa haſta dentro en la muralla. Facil es determinar ſe haga alguna coſa conveniente, però muy difficil dar la forma, i traça, ſea de la manera, que más convenga; lo uno conſiſte ſolo en buena voluntad, i deſeo, però lo otro requiere ſezo, i pratica; i aſsi en los conſejeros es neceſſario buena intencion, i mucha experiencia de las materias que tratan para acertarſe.

(52) Mientras ſe preparava la obra, i los materiales ſe embiavan del Reyno; apparecierõ por algunos dias muchos Moros en tropas muy cerca de Alcaçar en ſon de eſcaramuça. Don Duarte que no ſufria ſemejantes atrevimientos, quiſo caſtigarlos: i a veinte i dos del mez ſeguiente ſaliò con quarenta i cinco de acavallo a limpiar la tierra deſtos embaraços, encargando a Rodrigo Vaz Alcaforado, criado que avia ſido de ſu padre, hidalgo de grande experiencia, i valor la guarda de la ciudad; i corriendo Don Duarte haſta Benãbros una legua larga al enemigo, ſin hallar reſiſtencia, i viendo que anocheſia, tratò de dar buelta a Alcaçar: mas los compañeros deſeoſos de algun recuentro, le hizieron grandes inſtancias, i a ſu perſuacion fueron de cerro en cerro, haſta q̃ deſcubrieron una Aldea de cien caſas, riberas del Cañete, i algunos Moros eſparſidos por aquel cãpo; con eſte alvoroço mandò D. Duarte a Iuan Peſtaña, i Hernando Cabral con tres mangas de arcabuzeros q̃ fueſſen a quemarla, i Alfonſo Telles con haſta veinte cavallos cõtra los Moros. Paſsò Iuan Peſtaña el Rio trabajoſamente, porq̃ venia grande por ſer invierno, i halló impedido el puerto de una pared hecha a propoſito por los Moros para aquel efecto; gritò a D. Duarte q̃ la deshizieſſe entretanto que iva a obedecelle. Alfõſo Telles hallando ganado, en lugar de Moros començò a recogerſe con eſta preza. Los Moros de la ſierra, que ya tenian noticia de lo que paſſava, llamandoſe unos a otros, tomando por caudillo a un Xeque muy valiente ſe aceleraron de manera a tomar el paſſo del Rio, q̃ ya quando dio buelta Iuan Peſtaña, i Alonſo Telles ſe hallarõ atajados. Acudió D. Duarte, i el Moro, q̃ le viô nõbrãdole a vozes le hizo una gran cortezia, diziendo q̃ en aquel dia ſe veria qual era màs valiente; reſpondiôle Don Duarte cõ ſemblante riſueño, i cortez, ſe alegrava de verlo tã brioſo, porq̃ le daria mayor gloria aquel vẽcimiento. Con todo D. Duarte recogiẽdo entre ſi la preza, procurò hazer eſpaldas a los ſuyos, haſta que paſſaron quaſi a nado el Rio, i luego tomò un camino q̃ le quedava màs eſtrecho por tener los lados amparados con la eſpeſura del mõte, porq̃ el numero de los Moros paſſava de mil i quinientos, i temia q̃ le rodeaſſen ſu gẽte, q̃ era tã poca q̃ no llegava por toda a ciẽ hombres. Los Moros ſin oſar a cometerlos lo ivan ſiguiẽdo, i por poco perdiera la vida D. Duarte, porq̃ como venia el ultimo de todos eſcapò milagroſamẽte a dos lãças cõ q̃ le hizierõ tiro, aũq̃ de la una quedó laſtimado, però no herido.

(53) Cõ eſto los Moros cobrãdo ſobervia de nueſtra retirada, comẽçarõ a acercarſe, i llamar a los nueſtros, Ahudes (en àrabigo ſuena Iudios) colerico D. Duarte deſta licẽcia, diò ſeñal para acometer; i bolvió ſobre ellos cõ tal impetu, q̃ a los primeros golpes mató por ſu mano al Xeque principal; i embuelto entre los demás ciego, i furioſo con la reſiſtencia cayò con el cavallo en un barranco; trabajaron por levantarle Iuan Peſtaña, Rodrigo Paez, i Alvaro de Faria; i fuera cierto el peligro; ſi Don Duarte con menos animo del que acoſtumbrava tener en los mayores no bolviera con nuevos brios, i los acabara de vencer con valeroſa determinacion.

(54) Succediò que algunos Infantes Portugueſes viendo la cayda de Don Duarte, i dãdole ya por muerto, con eſte miedo, i poca conſtancia huieron a Alcaçar, publicando la nueva luego; mas Rodrigo Vaz Alcaforado mãdãdo al inſtãte cerrar las puertas de la ciudad, ſe previno para la defenſa: llegó entretanto Don Duarte con màs de tres horas de noche, i queriendo entrar, rehuzò Ruy Vaz abrirle la puerta haſta enteràrſe del ſucceſſo. Eſta accion tan acertada, i digna de grandes alabanças encarecio D. Duarte grandemente, no ceſſando dar las gracias a aquel hidalgo de lo bien que havia procedido, porque en ninguna ocaſion dexava eſte famoſo Capitan de alabar a ſus ſoldados las determinaciones lucidas que hazian, con que diſsimuladamente vituperava las otras, en q̃ cada uno procurava abſtenerſe, mas por el reſpecto que tenian a Don Duarte muchas vezes, que por ſu credito dellos. Refiere Gomes Eanes, que en eſta eſcaramuſa murio Gonçalo Peres Malafaya, ſingular cavallero de virtudes, i de valor, i fue de los primeros fronteros calificados que en Africa mataron los Moros.

(55) Ya en toda ella ſonavan las prevenciones que hazia el Rey de Fez para bolver ſobre Alcaçar, i Don Duarte con eſte recelo apreſurava quanto podia dar principio a la Cortina; començôla un Lunes de la ſemana ſancta, que ſe contavan veinte i dos de Março; i ſiendo el primero que llevava los materiales, pudo tanto eſte exemplo que en primero de Iunio del miſmo año en ſetenta i un dias ſe concluyo no quedando cavallero que no trabajaſſe igualmente que los officiales.