(56) Tuvo el Alcayde de Tanjar noticia deſta obra, i para impedirla, jũtò mil i quinientos cauallos, i muchos Infantes; Don Duarte porque conocia el provecho que reſultava della mientras ſe hazia por moleſtar al enemigo, i quitalle la oſadia deſte penſamiento lo iva a buſcar de dia, i de noche; ſuccediò a eſta ſazon, que haviendo aplazado una entrada, communicandola a ſus fronteros; dos centinelas que eſtavan de poſta en el muro aſſegurados con el ſilencio de la noche, ſe deſcubrieron uno a otro la reſolucion de D. Duarte, contando muy por extenſo el modo que ſe havia de guardar en ella. Oyolos un Moro Almograve (aſsi llaman las eſpias) el qual ſabiendo muy bien la lengua Portugueſa con el deſeo de aprovechar a los ſuyos ſe venia a echar las màs noches al pie del muro, entendiendo lo que paſſava, ſe fue a Tãjar a dar el aviſo, a tiempo que el Alcaide ſalia con la gente que tengo referido. Pareciòle al Moro con aquella facilidad con que ſe creen las coſas favorables, mas que las adverſas; que de aquella vez no podia eſcaparſe Don Duarte de muerto ò cautivo, i que la ciudad quedava quaſi a ſu arbitrio, i con mucha alegria marchó con ſu gente la buelta de Anexames, i alli tuvo conſejo de emboſcarſe i dexar entrar a Don Duarte la ſierra dentro con que era fuerça desbaratarlo. Eſte parecer no pudo ſer tan oculto por el alvoroço que tenian los Moros entre ſi, cõ la certeza de la victoria; que no llegaſſe a oydos de un eſclavo Chriſtiano q̃ eſtava en aquel lugar; i cõſiderando el peligro de los nueſtros, determinò remediarlo, aunq̃ fueſſe aventurando la vida. Tenia un Moro llamado Aſmede por amigo particular: llamòlo a ſolas: diole cuẽta del ſucceſſo, aſſegurandole muchos intereſſes, q̃ podria ſacar ſi lo fueſſe a dezir a Don Duarte. Es la fé de los Moros muy vendible, i no tiene otra ley que la ganancia.
(57) Partioſe con eſta eſperança Aſmede a Alcaçar, i llegó a punto que Don Duarte eſtava ya para ſalir; dudô de la infalibilidad del aviſo, aunque el Moro lo juſtificô de manera, que vino a darle credito, deſpues que conociol el engaño aſſegurado por los deſcubridores: porque ſaliendo a reconocer las emboſcadas, el enemigo enfadado de la tardança, imaginando lo que paſſava, i que eſtavan deſcubiertos, los fue ſiguiendo, i Don Duarte ſaliol a vengarlos, con ciento i veinte cavallos. Los Moros entonces los encontraron con quatrocientos, i travando una porfiada eſcaramuça en la mayor fuerça della, conociendoſe poca mejoria en los dos campos començaron los Moros a huir, i Dõ Duarte metiendoſe con el miedo que moſtravan, a ſeguirlos, reparò en que temor tan intempeſtivo moſtrava algun ardid, i con eſto no conſentiô a los ſuyos que ſiguieſſen el alcance, aunque tambien naciò eſte recato de haverſele rompido el freno del cavallo, i detenerſe en adereçarlo.
(58) Fue milagroſo el ſucceſſo porque los Moros ayudados ya de todo ſu poder cõ los de la ſegunda emboſcada, bolvieron a cargar en los nueſtros con tal furia, que a ſer màs lexos de la fortaleza corrieron mucho rieſgo; mas Dõ Duarte por atajarlos deſpues de haver hecho mucho daño al enemigo, ſe amparò de la artilleria, retirandoſe haſta ponerſe debaxo del muro. Tuvo eſta jornada aſſas de felicidad, porque hallò remedio en la verdad de un Moro, que por naturaleza, i religion, no profeſſan màs que mentir: moſtròle Don Duarte grande agradecimiento a Aſmede, i con ſingulares beneficios le honrò deſpues, i ſe ſiruio de ſu aſtucia para ſus emprezas, porque ſabida ſu traycion por los Moros ſe vino a Alcaçar con el miedo del caſtigo, i durô muchos años en el ſeruicio de nueſtros Principes de quienes recibiò mercedes, i priuilegios.
ARGVMENTO
DEL
LIBRO QVINTO.
SEgundo ſitio de Alcaçar: cuidado, i virtud con que lo defendiô D. Duarte, i los cavalleros Portuguezes que ſe hallarõ en esta ocaſion. Muertes de Principes en eſte Reyno: viene a el Don Duarte llamado de el Rey, dale titulo de Conde de Viana, buelve a Alcaçar: ſierras, i lugares que reduxo a la obediencia deſta Corona. Reſolucion que el Rey tomô de paſſar a la conquiſta de Tanjar, iornada que ſuccediò infelizmẽte. Enpreſa de Tanjar executada contra el voto de Don Duarte. Viſtas que tuvieron los Reyes de Portugal, i Caſtilla; entrada del Rey en la ſierra de Benacofu. Matan los Moros a Don Duarte; conocio ſu fin antes: ſeñales ciertas de ſu salvacion: i ultimamente ſe trata de ſus decendientes. Eſto en diſcurſo de cinco años deſde el de cinquenta i nueve al de cinquenta i quatro.