famosa
Lisboa, cujos ricos templos e hospitaes são celebrados. A seguinte passagem merece ser lida em seu primitivo idioma: «aqui el amor y la honestidad se dan las manos, y se pasean juntos; la cortesía no deja que se le llegue la arrogancia, y la braveza no consiente que se le acerque la cobardía: todos sus moradores son agradables, son corteses, son liberales y son enamorados, porque son discretos: la ciudad es la mayor de Europa y la de mayores tratos; en ella se descargan las riquezas del Oriente y desde ella se reparten por el universo; su puerto es capaz, no solo de naves que se puedan reducir á número, sino de selvas movibles de árboles que los de las naves forman: la hermosura de las mujeres admira y enamora, la bizarría de los hombres pasma, como ellos dicen; finalmente, esta es la tierra que da al cielo santo y copiosísimo tributo.»
Em S. Julião, que no original se vê escripto
Sangian
, é revistado o navio em que vinham os peregrinos. A formosura de Auristela e a galhardia de Periandro são o alvo da admiração do governador do castello e de seus habitantes.
Não se esquecem os devotos peregrinos de visitar o historico mosteiro de Santa Maria, e dirigindo-se depois por terra á capital, constantemente acompanhados
de plebeya y cortesana gente
encontram-se por acaso com um dos vinte fugitivos da ilha selvagem, que tendo presenceado a morte do desditoso Coutinho, volvera á patria, e dera conta do successo aos parentes do fallescido, que o accreditaram
por tener casi en costumbre el morir de amores los portugueses
, mandando depois d'esta noticia fabricar um tumulo de marmore branco, e como se n'elle estivesse enterrado, applicou-lhe seu irmão uma lapide na qual se lia a seguinte inscripção em portuguez, que traduzida do castelhano reza assim: