PASTOR.
Óigame, Señor, á mi,
Como hombre sabio, discreto,
Porque acaeció así,
Y lo que supo hasta aqui
Lo puede tener por cierto.
Muchos años son corridos
Que en esta fuente abierta,
En estos valles floridos
Hallé dos niños nascidos,
Y á su madre casi muerta.
Los niños chicos crié,
(Y desto cierto me arreo)
Y á la madre sepulté;
Y despues un gran deseo
De saber esto tomé.
Como yo fuese enseñado
De chico á la mágica arte
Por mi padre, que es finado;
Muy conoscido y nombrado
Soy por tal en toda parte.
Yo con yervas de la sierra,
Animales y otras cosas
Haré, si el arte no se yerra,
Que desciendan á la tierra [{466}]
Las estrellas luminosas.
Soy, en fin, certificado
Que la madre de los dos
Fué Princeza de alto estado.
Y por un caso nombrado
La trajo á esta tierra Dios.
El macho, como creció,
Deseoso de otro bien,
Á la Corte se partió:
La hembra es esta por quien
Vuestro hijo se perdió.
Y si mas quiere, Señor,
De mi arte, prestamente
Dello le haré sabedor;
Mas ha de ser de tenor
Que no lo sepa la gente.
LUSIDARDO.
Mas vamos-nos, se quereis,
Que não soffro dilação,
A minha casa, e então
Lá disso me informareis,
Que caso he de admiração.
E vós, filho, não cuideis
Que a gloria de vos achar
Não he tanto d'estimar,
Qu'em qualquer 'stado que esteis,
Não folgue de vos levar. [{467}]
ACTO QUINTO.
SCENA I.
Solina, Dionysa e Filodemo.
SOLINA.
Eis Filodemo lá vem:
Asinha acudio ao leme.
DIONYSA.