Señora, os burlais conmigo.

—No me burlo, Gerineldo,

Que de verdad te lo digo.

—¿A qué hora, mi señora,

Comprir heis lo prometido?

—Entre las doce y la una,

Que el rey estará dormido.—

Tres vueltas da á su palacio

Y otras tantas al castillo;

El calzado se quitó