Se la hace encontradizo:

—¿Donde vas, buen Gerineldo?

¿Como estás tan sin sentido?

—Paseaba estos jardines

Para ver se han florecido,

Y vi que una fresca rosa

El calor ha deslucido.—

—Miéntes, miéntes, Gerineldo,

Que con Enilda has dormido.—

Estando en esto el Sultan,