II

Han transcurrido seis días.

Una ráfaga de esperanza brilla ante mis ojos....

Me he procurado fuego como Robinsón,[[112-5]] rozando dos pedazos
de cedro.

20 Ayer encontré en el centro de inmensa roca una profunda
cavidad muy reservada del frío.

Todos los días mato cinco o seis rengíferos, los despedazo y
conservo la carne entre los témpanos de hielo.

Así se conservará incorrupta hasta el año que viene.

25 También hago provisión de combustibles. No tengo hacha;
pero el frío me sirve de leñador. Todas las noches crujen algunos
árboles y saltan hechos astillas por el rigor de la helada,
y yo traslado a mi gruta cada mañana miles de estos fragmentos,
que alimentarán mi hogar hasta que me muera.

30 Voy, pues, a entablar una insensata lucha con el invierno.(p113)
¡Porque deseo vivir y volver al lado de los hombres! ¡Porque
la soledad me ha vuelto cobarde!... ¡Porque adoro la
vida!...