V
Todo hombre que va a morir suele aferrarse a una idea cualquiera
y no abandonarla más.
Pesadilla, fiebre o locura, esto me sucedió a mí.—La idea
20 de Ramón; de Ramón vivo, de Ramón muerto, de Ramón en
el cielo, de Ramón en la ermita, se apoderó de mi cerebro de
tal modo, que no pensé en otra cosa durante aquellas horas
de agonía.
Quitáronme el uniforme de Capitán, y me pusieron una gorra
25 y un capote viejo de soldado.
Así marché a la muerte con mis diez y nueve compañeros de
desventura....
Sólo uno había sido indultado ... ¡por la circunstancia de
ser músico!—Los carlistas perdonaban entonces la vida a los
30 músicos, a causa de tener gran falta de ellos en sus
batallones....
(p20)
—Y ¿era V. músico, D. Basilio?—¿Se salvó V. por eso?—preguntaron
todos los jóvenes a una voz.[[20-1]]
—No, hijos míos.... (respondió el veterano.) ¡Yo no era
músico!
05 Formóse el cuadro, y nos colocaron en medio de él....
Yo hacía el número once, es decir, yo moriría el
undécimo....
Entonces pensé en mi mujer y en mi hija, ¡en ti y en tu
madre, hija mía!
10 Empezaron los tiros....
¡Aquellas detonaciones me enloquecían!
Como tenía vendados los ojos, no veía caer a mis compañeros.
Quise contar las descargas para saber, un momento antes de
morir, que se acababa mi existencia en este mundo....
15 Pero a la tercera o cuarta detonación perdí la cuenta.
¡Oh! ¡Aquellos tiros tronarán eternamente en mi corazón y
en mi cerebro, como tronaban aquel día!
Ya creía oírlos a mil leguas de distancia; ya los sentía reventar
dentro de mi cabeza.
20 ¡Y las detonaciones seguían!
—¡Ahora!—pensaba yo.
Y crujía la descarga, y yo estaba vivo.
—¡Esta es!...—me dije por último.[[20-2]]
Y sentí que me cogían por los hombros, y me sacudían, y me
25 daban voces en los oídos....
Caí....
No pensé más....
Pero sentía algo como un profundo sueño....
Y soñé que había muerto fusilado.