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Mucho y muy regaladamente debió de dormir aquella noche
el matrimonio agareno[[95-2]] entre los matorrales del camino, pues
no serían menos de las nueve de la siguiente mañana cuando
llegó al pie de Cabo-Negro.
20 Hay allí un aduar de pastores y labriegos árabes, llamado
«Medik», compuesto de algunas chozas, de un morabito o ermita
mahometana, y de un pozo de agua potable, con su brocal de
piedra y su acetre de cobre, como los que figuran en algunas
escenas bíblicas.
25 El aduar se hallaba completamente solo en aquel momento.
Todos sus habitantes habían salido ya con el ganado o con los
aperos de labor a los vecinos montes y cañadas.
—Espérame aquí ...—dijo Manos-gordas a su mujer.—Yo
voy á buscar a ben-Munuza, que debe de hallarse al otro
30 lado de aquel cerro arando los pobres secanos que allí posee.
—¡Ben-Munuza!—exclamó Zama con terror.—¡El renegado
de quien me has dicho....(p96)
—Descuida....—interrumpió Manos-gordas.— ¡Hoy
puedo yo más que él! Dentro de un par de horas estaré de
vuelta, y verás cómo se viene[[96-1]] detrás de mí con la humildad de
un perro. Esta es su choza.... Aguárdanos en ella, y haznos
05 una buena ración de alcuzcuz[[96-2]] con el maíz y la manteca
que hallarás a mano. ¡Ya sabes que me gusta muy recocido![[96-3]]
¡Ah! Se me olvidaba.... Si ves que anochece y no he bajado,
sube tú; y si no me hallas en la otra ladera del cerro o
me hallas cadáver, vuélvete a Ceuta y echa la carta al correo....
10 Otra advertencia: suponiendo que sea mi cadáver lo que encuentres,
regístrame, a ver[[96-4]] si ben-Munuza me ha robado o no
este pergamino.... Si me lo ha robado, vuélvete de Ceuta a
Tetuán, y denuncia a las autoridades el asesinato y el robo.
¡No tengo más que decirte! Adiós.
15 La mora se quedó llorando a lágrima viva, y Manos-gordas
tomó la senda que llevaba a la cumbre del inmediato cerro.