XIII

Después de otra eternidad de inacción, que así puede haber
sido un día como un año (pues no tengo conciencia de mi propia
vida), abandono de nuevo esta caverna.

25 El frío material es insoportable....

¡Oh!... ¡qué duda tan espantosa llevo en el cerebro!...

¡Acabo de pensar que acaso habrá transcurrido ya el verano;
que bien puedo encontrarme con nuevas nieves; que quizás
ha empezado otra noche de dos mil doscientas horas!...

30 ¡Ah!... Este pensamiento me hiela el corazón y el alma.
(p123)
He salido de la gruta.

¡Aún es de noche!

¡Tremendo problema!... ¿Qué noche es ésta que estoy
mirando?

05 ¿Es que no ha concluido el invierno de mi condena?

¿Es que ha empezado otro?

¿En qué año me encuentro?