Alberto Lista y Aragón

(1775–1848)

LA MUERTE DE JESÚS

¿Y eres tú el que velando

La excelsa majestad en nube ardiente

Fulminaste en Siná? y el impío bando

Que eleva contra ti la osada frente,

¿Es el que oyó medroso 5

De tu rayo el estruendo fragoroso?

Mas hora abandonado,

¡Ay! pendes sobre el Gólgota, y al cielo

Alzas gimiendo el rostro lastimado:

Cubre tus bellos ojos mortal velo, 10

Y su luz extinguida,

En amargo suspiro das la vida.

Así el amor lo ordena,

Amor, más poderoso que la muerte:

Por él de la maldad sufre la pena 15

El Dios de las virtudes; y león fuerte,

Se ofrece al golpe fiero

Bajo el vellón de cándido cordero.

¡O víctima preciosa,

Ante siglos de siglos degollada! 20

Aun no ahuyentó la noche pavorosa

Por vez primera el alba nacarada,

Y hostia del amor tierno

Moriste en los decretos del Eterno.

. . . . . . . . . .

¿Oyes, oyes cuál clama: 25

«Padre de amor, por qué me abandonaste?»

Señor, extingue la funesta llama,

Que en tu furor al mundo derramaste:

De la acerba venganza

Que sufre el justo, nazca la esperanza.

¿No veis cómo se apaga

El rayo entre las manos del Potente?

Ya de la muerte la tiniebla vaga 5

Por el semblante de Jesús doliente:

Y su triste gemido

Oye el Dios de las iras complacido.

Ven, ángel de la muerte:

Esgrime, esgrime la fulmínea espada, 10

Y el último suspiro del Dios fuerte,

Que la humana maldad deja espiada,

Suba al solio sagrado,

Do vuelva en padre tierno al indignado.

Rasga tu seno, ó tierra: 15

Rompe, ó templo, tu velo. Moribundo

Yace el Criador; mas la maldad aterra,

Y un grito de furor lanza el profundo:

Muere... Gemid, humanos:

Todos en él pusisteis vuestras manos. 20

LA VICTORIA DE BAILÉN

Tronó la alzada cumbre de Pirene,

Y sobre el suelo hispano

Lanzó horrorosa nube de asesinos;

Y las madres de Iberia al triste pecho

Los hijos estrecharon 25

Y piedad y venganza reclamaron.

Pasa el dorado Tajo y las vertientes

Del Mariano monte

La caterva sin ley. Nuevas matanzas

Viene y nuevos destrozos meditando; 30

Y en su furor sañoso

Dijo entonces el bárbaro orgulloso:

«Venid, y en la florida Andalucía

De oro y sangre saciemos

Nuestros sedientos pechos. Sús, varones:

¿No sois los invencibles que llevaron

Muerte, luto y ruina 5

Del Rin á la remota Palestina?»

. . . . . . . . . .

Españoles, volad: hijos de Marte,

Que el Ganges y el ocaso

Hicisteis resonar con vuestro nombre,

Volad; arrebatad á esos perjuros 10

Sus laureles odiosos,

A la mísera Europa tan costosos.

Castaños inmortal, nombre de triunfo,

Dulce alumno de Palas,

Y querido de Marte, á ti encomienda 15

Su justa causa España; la victoria

Tus estandartes guía,

Y su temido rayo te confía.

. . . . . . . . . .

¿Quién sube por el Betis? ¿quién terrible

El defendido paso 20

Rompe ya de Mengíbar? ¿Quién asciende

A las alturas de Bailén y al campo,

Do humea todavía

Del sarraceno infiel la sangre impía?

Y ¿qué, Dupont, vacilas? La alta sierra 25

Te niega sus gargantas,

Por sus audaces hijos defendidas.

¡Mísero! ¿donde irás? Tienes delante

Cabe el Betis undoso

Al fuerte Ibero de tu sangre ansioso. 30

Huye infelice, huye: negra noche,

Escudo de malvados,

Cubre en su horror tu vergonzosa fuga:

Mas ¡ay! que en tu camino se interpone

Nuevo escuadrón valiente

Que rendirte ó morir sólo consiente.

Mas ¡oh! cede el impío: la fiereza 5

Y el orgullo altanero

Postra al valor del inmortal Castaños:

Yace abatida el águila rapante,

Terror de las naciones,

Al pié de nuestros fuertes escuadrones. 10

. . . . . . . . . .

Vive glorioso vengador: tu nombre

Tiembla el galo vencido,

Y venera la Europa belicosa:

Vandalia, madre antigua de guerreros,

Su claro honor te llama, 15

Y España libre tu valor aclama.

¡España, España! ¡amada patria mía!

¡Patria de los valientes

Que el largo oprobio de tu faz borraron!

Cuando tu afecto de mi pecho salga, 20

Mi cantar abatido

Sepúltese en el polvo del olvido:

Ni en las umbrosas faldas de Helicona

Honor tenga mi lira,

Y mustio de mi frente envilecida 25

Caiga el laurel sagrado de los vates,

Cuando á tu excelsa gloria

El cántico no entone de victoria.