Jorge Pitillas (José Gerardo de Hervás)
(† 1742)
SÁTIRA CONTRA LOS MALOS ESCRITORES DE SU TIEMPO
No más, no más callar, ya es imposible:
¡Allá voy! no me tengan: ¡fuera! digo,
Que se desata mi maldita horrible.
No censures mi intento, ¡o Lelio amigo!,
Pues sabes cuánto tiempo he contrastado 5
El fatal movimiento, que ahora sigo.
Ya toda mi cordura se ha acabado:
Ya llegó la paciencia al postrer punto,
Y la atacada mina se ha volado.
Protesto que, pues hablo en el asunto, 10
Ha de ir lo de antaño y lo de ogaño,
Y he de echar el repollo todo junto.
Las piedras, que mil días há que apaño,
He de tirar sin miedo, aunque con tiento,
Por vengar el común y el propio daño. 15
Baste ya de un indigno sufrimiento,
Que reprimió con débiles reparos
La justa saña del conocimiento.
He de seguir la senda de los raros:
Que mendigar sufragios de la Plebe 20
Acarrea perjuicios harto caros.
Y ya que otro no chista, ni se mueve,
Quiero yo ser satírico Quijote
Contra todo escritor follón y aleve.
Guerra declaro á todo Monigote; 25
Y pues sobran justísimos pretextos,
Palo habrá de los pies hasta el cogote.
No me amedrentes, Lelio, con tus gestos,
Que ya he advertido, y el callar á todo
Es confundirse tontos y modestos.
En vano intentas con severo modo
Serenar el furor que me arrebata,
Ni á tus pánicos miedos me acomodo. 5
. . . . . . . . . .
Un título pomposo y halagueño,
Impreso en un papel azafranado,
Da del libro magnífico diseño.
Atiza la gaceta por su lado;
Y es gran gusto comprar por pocos reales 10
Un librejo amarillo y jaspeado.
Caen en la tentación los animales,
Y aun los que no lo son, porque desean
Ver a sus compatriotas racionales.
Pero, ¡oh dolor! mis ojos no lo vean: 15
Al leer del frontis el renglón postrero,
La esperanza y el gusto ya flaquean.
Marín, Sanz ó Muñoz son mal agüero,
Pues engendran sus necias oficinas
Todo libro civil y chapucero. 20
Crecen á cada paso las mohinas,
Viendo brotar por planas y renglones
Mil sandeces insulsas y mezquinas.
Toda Dedicatoria es clausulones,
Y voces de pie y medio, que al Mecenas 25
Le dan, en vez de inciensos, coscorrones.
Todo Prólogo entona cantilenas,
En que el autor se dice gran supuesto,
Y Bachiller por Lugo ó por Atenas.
No menos arrogante é inmodesto 30
Pondera su proyecto abominable,
Y ofrece de otras obras dar un cesto.
Yo lo fío, copiante perdurable,
Que de ajenos andrajos mal zurcidos,
Formas un libro ingerto en porro ó sable;
Y hurgando en albañales corrompidos
De una y otra asquerosa Poliantea,
Nos apestas el alma y los sentidos. 5
El estilo y la frase inculta y fea
Ocupa la primera y postrer llana,
Que leo enteras, sin saber que lea.
No halla la inteligencia, siempre vana,
Sentido en que emplearse, y en las voces 10
Derelinques la frase castellana.
¿Por qué nos das tormentos tan atroces?
Habla bribón, con menos retornelos,
A paso llano, y sin vocales coces.
Habla como han hablado tus abuelos, 15
Sin hacer profesión de boquilobo,
Y en tono que te entienda Cienpozuelos.
Perdona, Lelio, el descortés arrobo,
Que en llegando á este punto no soy mío,
Y estoy con tales cosas hecho un bobo. 20
Déjame lamentar el desvarío,
De que nuestra gran lengua esté abatida,
Siendo de la elocuencia el mayor río.
. . . . . . . . . .
La vista de un mal libro me es terrible;
Y en mi mano no está, que en este caso 25
Me deje dominar de la irascible.
Días há que con ceño nada escaso
Hubiera desahogado el entresijo
De las fatigas tétricas que paso,
Si tú, en tus cobardías siempre fijo, 30
No hubieras conseguido reportarme;
Pero ya se fué, amigo, quien lo dijo.
De aquí adelante pienso desquitarme;
Tengo que hablar, y caiga el que cayere,
En vano es detenerme y predicarme.
Y si acaso tú ú otro me dijere 5
Que soy semipagano, y corta pala,
Y que este empeño más persona quiere,
Sabe, Lelio, que en esta cata y cala
La furia que me impele, y que me ciega,
Es la que el desempeño me señala; 10
Que aunque es mi Musa principiante y lega,
Para escribir contra hombres tan perversos,
Si la naturaleza me lo niega,
La misma indignación me hará hacer versos.