Pedro Calderón de la Barca
(1600–1681)
CANTARCILLO
Ruiseñor que volando vas,
Cantando finezas, cantando favores, 10
¡Oh cuánta pena y envidia me das!
Pero no; que si hoy cantas amores,
Tú tendrás celos y tú llorarás.
¡Qué alegre y desvanecido
Cantas, dulce ruiseñor, 15
Las venturas de tu amor,
Olvidado de tu olvido!
En ti, de ti entretenido
Al ver cuán ufano estás,
¡Oh cuanta pena me das 20
Publicando tus favores!
Pero no, que si hoy cantas amores,
Tú tendrás celos y tú llorarás.
DÉCIMA: Á LOPE DE VEGA CARPIO
Aunque la persecución
De la envidia tema el sabio,
No reciba della agravio;
Que es de serlo aprobación.
Los que más presumen, son, 5
Lope, á los que envidia das,
Y en su presunción verás
Lo que tus glorias merecen;
Pues los que más te engrandecen,
Son los que te envidian más. 10
EL MÁGICO PRODIGIOSO
(Una voz)
¿Cuál es la gloria mayor
Desta vida?
(Coro)
Desta vida? Amor, amor.
(Una voz)
No hay sujeto en que no imprima
El fuego de amor su llama,
Pues vive más donde ama 15
El hombre, que donde anima.
Amor solamente estima
Cuanto tener vida sabe,
El tronco, la flor y el ave:
Luego es la gloria mayor 20
De esta vida...
(Coro)
De esta vida... Amor, amor.
(Justina)
Pesada imaginación,
Al parecer lisonjera,
¿Cuándo te ha dado ocasión
Para que desta manera
Aflijas mi corazón?
¿Cuál es la causa, en rigor,
Deste fuego, deste ardor, 5
Que en mí por instantes crece?
¿Qué dolor el que padece
Mi sentido?
(Coro)
Mi sentido? Amor, amor.
(Justina)
Aquel ruiseñor amante
Es quien respuesta me da, 10
Enamorando constante
A su consorte, que está
Un ramo más adelante.
Calla, ruiseñor; no aquí
Imaginar me hagas ya, 15
Por las quejas que te oí,
Cómo un hombre sentirá,
Si siente un pájaro así.
Mas no: una vid fué lasciva,
Que buscando fugitiva 20
Va el tronco donde se enlace,
Siendo el verdor con que abrace
El peso con que derriba.
No así con verdes abrazos
Me hagas pensar en quien amas, 25
Vid; que dudaré en tus lazos,
Si así abrazan unas ramas,
Cómo enraman unos brazos.
Y si no es la vid, será
Aquel girasol, que está 30
Viendo cara á cara al sol,
Tras cuyo hermoso arrebol
Siempre moviéndose va.
No sigas, no, tus enojos,
Flor, con marchitos despojos,
Que pensarán mis congojas, 5
Si así lloran unas hojas,
Cómo lloran unos ojos.
Cesa, amante ruiseñor,
Desúnete, vid frondosa,
Párate, inconstante flor, 10
Ó decid, ¿qué venenosa
Fuerza usáis?
(Coro)
Fuerza usáis? Amor, amor.
EL ALCALDE DE ZALAMEA (CONSEJO DE CRESPO Á SU HIJO)
Por la gracia de Dios, Juan,
Eres de linaje limpio
Más que el sol, pero villano: 15
Lo uno y lo otro te digo,
Aquello, porque no humilles
Tanto tu orgullo y tu brío,
Que dejes, desconfiado,
De aspirar con cuerdo arbitrio 20
A ser más; lo otro, porqué
No vengas, desvanecido,
A ser menos: igualmente
Usa de entrambos designios
Con humildad; porque siendo 25
Humilde, con recto juicio
Acordarás lo mejor;
Y como tal, en olvido
Pondrás cosas que suceden
Al revés en los altivos.
¡Cuántos, teniendo en el mundo
Algún defecto consigo,
Le han borrado por humildes! 5
Y ¡á cuántos, que no han tenido
Defecto, se le han hallado,
Por estar ellos mal vistos!
Sé cortés sobremanera,
Sé liberal y esparcido; 10
Que el sombrero y el dinero
Son los que hacen los amigos;
Y no vale tanto el oro
Que el sol engendra en el indio
Suelo y que conduce el mar, 15
Como ser uno bienquisto.
No hables mal de las mujeres:
La más humilde, te digo
Que es digna de estimación,
Porque, al fin, dellas nacimos. 20
. . . . . . . . . .
LÁGRIMAS
¡O cuánto el nacer, O cuánto,
Al morir es parecido!
Pues si nacimos llorando,
Llorando también morimos
¡O dulce Jesús mío, 25
No entres, Señor, con vuestro siervo en juicio!
Un gemido la primera
Salva fué que al mundo hicimos,
Y el último vale que
Le hacemos es un gemido.
¡O dulce Jesús mío,
No entres, Señor, con vuestro siervo en juicio!