Salvador Jacinto Polo de Medina
(† 1670?)
FÁBULA BURLESCA DE APOLO Y DAFNE
Cantar de Apolo y Dafne los amores,
Sin más ni más, me vino al pensamiento.
Con licencio de ustedes, va de cuento.
¡Vaya de historia pues, y hablemos culto!
Pero ¡cómo los versos dificulto! 5
¡Cómo la vena mía se resiste!
¡Qué linda bobería!
Pues á fe que si invoco mi Talía,
Que no le dé ventaja al mas pintado.
Ya con ella encontré, mi Dios loado. 10
Señora doña Musa, mi señora,
Sópleme usted muy bien ahora;
Que su favor invoco
Para hacer esta copla;
Y mire vuesarced cómo me sopla. 15
Érase una muchacha con mil sales,
Con una cara de á cien mil reales,
Como así me la quiero,
Más peinada y pulida que un barbero;
En esto que llamamos garabato 20
La gente de buen trato
Tenía la mozuela gran donaire;
Pudiera ser poeta por el aire.
Aquí es obligación, señora Musa,
Si ya lo que se usa no se excusa, 25
El pintar de la ninfa las facciones,
Y pienso comenzar por los talones,
Aunque parezca mal al que leyere;
Que yo puedo empezar por do quisiere.
Y aunque diga el lector de mi pintura
Que del tronco se sube hasta la altura;
Que á nadie dé congojas
Que yo empiece la ninfa por las hojas,
Supuesto que son míos 5
Estos calientes versos ó estos fríos;
Que el poeta mas payo
De sus versos bien puede hacer un sayo.
Era el pie (yo le ví) de tal manera...
¡Vive Chipre, que miento; que no era! 10
Porque por lo sutil y recogido,
Nunca ha sido este pie visto ni oído.
Era, en efecto, blanco y era breve...
¡Oh, qué linda ocasión de decir nieve,
Si yo fuera poeta principiante! 15
Llevando nuestros cuentos adelante,
Y haciendo del villano,
Me pretendo pasar del pie á la mano,
Cuyos hermosos dedos
(Esta vez los jazmines se estén quedos, 20
Y pongámosles fines,
Enmendémonos todos de jazmines,
Y el que así no lo hiciere,
Y ser poeta del Abril quisiere,
Probará de las gentes los rigores; 25
A fé que allá se lo dirán de flores);
Era, en fin, de cristal belleza tanta...
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Mas, al contrario, su boquilla es poca...
(Vamos con tiento en esto de la boca;
Que hay notables peligros carmesíes, 30
Y podré tropezar en los rubíes,
Epítetos crueles);
¡Qué cosquillas me hacen los claveles!
Porque á pedir de boca le venían;
Mas claveles no son los que solían,
Y en los labios de antaño
No hay claveles ogaño;
Pero, para deciros su alabanza, 5
Conceptillo mejor mi ingenio alcanza,
Y tanto, que con otro no se mide:
Es tan linda su boca, que no pide.
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