Ventura de la Vega
(1807–1865)
IMITACIÓN DE LOS SALMOS
¡Ay, no vuelvas, Señor, tu rostro airado
A un pecador contrito!
Ya abandoné, de lágrimas bañado,
La senda del delito. 20
Y en ti, humilde, oh mi Dios, la vista clavo
Y me aterra tu ceño,
Como fija sus ojos el esclavo
En la diestra del dueño.
Que en dudas engolfado, hasta tu esfera 25
Se alzó mi orgullo ciego,
Y cayó aniquilado cual la cera
Junto al ardiente fuego.
Si en profano laúd lanzó mi boca
Torpes himnos al viento, 5
Yo estrellaré, Señor, contra una roca
El impuro instrumento.
¡Levántate del polvo, arpa sagrada,
Henchida de armonía!
Y tú, por el perdón purificada, 10
Levántate, alma mía!
Y yo también al despuntar la aurora,
Y por el ancho mundo,
Cantaré de la diestra vengadora
El poder sin segundo. 15
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