Vicente Espinel

(† 1634?)

REDONDILLAS

Pedir celos no es cordura

En el que de veras ama,

Porque es despertar la dama

De lo que estaba segura.

Los celos es un tormento,

Que nace de puro amor,

Y así nos fuera el temor

A tener celos del viento:

Mas pedirlos es locura 5

Aunque mas arda la llama,

Porque es despertar la dama

De lo que estaba segura.

Muchos celosos se quedan

Privados de sus placeres, 10

Porque siempre las mujeres

Se van tras lo que les vedan.

Mejor es darles anchura,

Que mirarán por su fama,

Y no despertar la dama 15

De lo que estaba segura.

Más vale por complacellas

Dejarlas á su sabor

Que ellas miran por su honor

Más que nosotros por ellas. 20

Y la que es más casta y pura

Cuando á su galán más ama,

Si con celos la disfama,

No la tendrá muy segura.

LETRILLA

Contentamientos pasados, 25

¿Que queréis?

¡Dejadme, no me canséis!

Contentos cuya memoria

A cruel muerte condena,

Idos de mí enhorabuena, 30

Y pues que no me dais gloria,

No vengáis á darme pena.

Ya están los tiempos trocados,

Mi bien llevóselo el viento,

No me deis ya más cuidados,

Que son para más tormento

Contentamientos pasados. 5

No me os mostréis lisonjeros,

Que no habéis de ser creídos,

Ni me amenacéis con fieros

Porque el temor de perderos

Le perdió en siendo perdidos, 10

Y si acaso pretendéis

Cumplir vuestra voluntad

Con mi muerte, bien podréis

Matarme; y si no, mirad,

¿Que queréis? 15

Si dar disgusto y desdén

Es vuestro propio caudal,

Sabed que he quedado tal

Que aun no me ha dejado el bien

De suerte que sienta el mal: 20

Mas con todo pues me habéis

Dejado y estoy sin vos,

¡Paso! ¡no me atormentéis!

Contentos, idos con Dios,

Dejadme, no me canséis. 25