DON DIÓGENES A. ARRIETA

EN LA TUMBA DE MI HIJO

¡Espejismos del alma dolorida!...

¡Hermosas esperanzas de la vida

Que disipa la muerte con crueldad!

Para engañar las penas nos forjamos

Imágenes de dicha, y luego damos

Á la Ilusión el nombre de Verdad.

Aquí te llamo y nadie me responde:

Sorda y cruel, la tierra que te esconde

Ni el eco de mi voz devolverá.

Así la Eternidad: sombría y muda,

El odio ni el amor, la fe y la duda

En sus abismos nada alcanzarán.

Otros alienten la creencia vana

De que es posible á la esperanza humana

De la muerte sacar vida y amor.

Si es cruel la verdad, yo la prefiero...

¡Me duele el corazón, pero no quiero

Consolar con mentiras mi dolor!

¡Hijo querido, la esperanza mía!

Animaste mi hogar tan sólo un día,

No volvemos á vernos ya los dos...

Pues que la ley se cumpla del destino:

Tomo mi cruz y sigo mi camino...

¡Luz de mi hogar y mi esperanza, adiós!