V

Como va sin testigos,
bajo el dosel astral del firmamento,
desflorando el jumento
la fulgurante gloria de los trigos;
o como en el follaje,
trémula de ponzoña, la serpiente
fulmina de repente
la regia vida del león salvaje;
o como las carcomas,
en el frondoso, perfumado huerto,
con diabólico acierto
taladran la más roja de las pomas;
o como traicioneras,
ya mordidas del mal que no se cura,
sobre la tez más pura
ponen su placa impura las rameras;
tú matas, tú suprimes
la Virtud, el Honor, los Ideales,
y has poblado hospitales
con una multitud de almas sublimes.