DIA 1.º DE MARZO.
Al ser de dia, ya reconocido lo difícil de pasar las chalupas, por donde habia la mayor agua que llegaba á palmo y medio, determiné abrir paso nuevo, por donde no habia mas que medio palmo de agua, por parecerme mas fácil abril canal por este parage que descargar enteramente; porque ademas del tiempo que se tarda, siempre se quiebra y desperdicia sin remedio alguno algo de la carga y utensilios. Se empezó dicha faena, y á las 10 del dia ya tenia abierto el paso con picos, palas y azadas, por el cual se pudo conducir una porcion de agua que tenia 2½ palmos de profundidad: parage cómodo para dar los aparejos á las chalupas. A las 11 tuve pasado las embarcaciones. A las 2 de la tarde se me presentó otro, que fué preciso profundar el rio; pasé este, y me acampé en una isla en frente de una bajada que tienen los indios al rio, por una barranca alta que no cabe mas que una carreta. Navegué este dia al O ¼ SO corregido, 1½ millas de distancia.
DIA 2.
Esta mañana, registrando las chalupas por ver si hacían agua, (diligencia que se ha hecho de mañana, á mediodia y á la noche,) se halló cubiertos los planes de la San Francisco, y se le achicaron 60 balsas; y por no ser parage á propósito para descargarla, pasé un paso en el cual fué preciso emplear toda la gente á cada una de las chalupas para pasarle. Se llegó primero la San Francisco á parage cómodo para su descarga, registro y composicion, y volvió la gente en busca de la San Juan, habiéndose quedado 4 hombres en la chica: y á no ser esta casualidad, seguramente se hubiera ido á pique. Puse en egecucion inmediatamente su descarga, y se habian mojado como 4 quintales de pan[13]. A las 2 de la tarde ya la tenia á plan barrido y barada en tierra, y se puso á trabajar el carpintero y el calafate: se le halló rompido un pedazo considerable de la roda y quilla, y dos rombos en los pantoques, de los encontrones que llevó en las baradas con la fuerza de la corriente, y no sabemos si descubrirá mas obra. Navegué este dia al O corregido media milla de distancia.
DIA 3.
Este dia se prosiguió en la composicion de la chalupa. A las 11 del dia la eché al agua, y descubrió agua por tres partes mas de las compuestas, por cuya causa la volví á varar en tierra. A las 5 de la tarde la volví á echar al agua ya compuesta, y estanca se le metió la arboladura y alguna parte de su carga. Mandé esta mañana 4 hombres á descubrir, y vinieron á las 4½ de la tarde con sola la noticia de que el rio tiraba como al SE.
El pan de la chalupa San Francisco casi todo está podrido, siendo este el último que se hizo ó que recibí en el potrero, conducido en las carretas por D. Juan Ignacio Perez. Desde que este pan se recibió continuamente se fué pudriendo, y estoy en que la mitad del que recibí en dicho parage, se habrá tirado al agua por podrido. Esta podredumbre y corrupcion es causada de haberlo hecho atropelladamente, sin dejarlo leudar ó fermentar para echarlo al horno, y de haberlo ahogado caliente despues de cocido, en parage adonde no estuviese bien estendido para que se enfriase, secase y ventilase. Muchas veces tengo advertido esto en el Rio Negro, y siempre que se hizo bizcocho para alguna expedicion á que yo estuviese comisionado, se hizo bueno, y nunca padeció el pan esta corrupcion, porque yo mismo cuidaba de que el pan se hiciese bajo las circunstancias referidas, y de otras que necesita, como son las de bien trabajado, &c. Y así el pan que tiene la chalupa San Juan, que es el que se hizo para venir á este reconocimiento, á cuya fábrica asistí, precaviendo lo dicho, está sano y muy bueno, teniendo ya 6 meses, y el que recibí en la Fortaleza de Villarino, desde que se recibió, sucesiva y continuamente se fué pudriendo, sin que pudiese siquiera aguantar un mes sin podrirse: y esto es lo que tiene el querer abultar y aparentar, sin haber solidez ni realidad, porque los 80 quintales de bizcocho suenan y abultan como tales, pero en la realidad no son tal vez 40.[14]
DIA 4.
Ayer y hoy se mantuve el viento al SO bastante fuerte: al amanecer se continuó la carga de la chalupa San Francisco, y concluida á las 8 de la mañana seguí mi viage, dando espias por no poder de otra suerte, respecto á la fuerza de la corriente y del viento.
Navegué este dia media milla de distancia al OSO corregido á fuerza de espias, las que se rompieron bastantes veces por llevar arrastrando las embarcaciones por falta de agua, y ser mucha la velocidad de la corriente y la fuerza del viento.
DIA 5.
Amaneció con el viento al O duro, y proseguí mi viage á espia. A las 10 del dia hallé el rio algo mas navegable, que ya me habia hecho perder las esperanzas de navegarle, estando tan seco y descarnado como está en el dia: pues si continuase á media milla de distancia al dia, seria preciso 6 para caminar una legua, y para caminar 10 leguas 60 dias, y en este caso quien no desmayaria: pero ya hoy está el rio en otra forma, y Dios quiera que dure así hasta el fin.
Navegué este dia al OSO 5° S 2½ millas de distancia, y aquí se arrima el rio á la barranca del S.
DIA 6.
Salí al amanecer á la espia, y fué tal la corriente y la tormenta de viento al SO, que no pude navegar mas que media milla al SO corregido.
DIA 7.
Al amanecer salí á la sirga, y continua el viento por el SO duro. En las descubiertas que se hacen, y permite la miseria de hallarnos sin un caballo, no se hallan otros terrenos que los referidos muchas veces: pues creo que si apostáran con los de las márgenes del Averno, ganarian en lo infeliz los del Rio Negro á aquellos.
Despues de pasado el Diamante no se halla caza alguna, solo algunos patos y abutardas, (aunque estas ya desaparecieron): no hay guanacos, liebres ni gamas, hay tal cual paloma y tal cual perdiz chiquita, pero esto anda uno 4 ó 5 dias sin que se pueda ver una.
Es evidente que jamas he pensado que cupiese en el globo tierra tan infeliz como la que contienen estos paises por encima de las barrancas del rio, y los llanos son cortos y bastante inferiores, ruines los sauces y todo malo: porque aun en las rinconadas, adonde hay llanura, ademas de ser arena, es de tan poco suelo, que á la media vara y á un palmo que se ahonde, se hallan chinos pelados, y esta es la causa de que ni sauce ni árbol alguno se crie, pues no tiene la tierra mas que esta delgada capa de arena.
Navegué todo el dia, estando el viento al SO duro. A las 11 de la mañana hallé un salto, que aunque se han hecho las mas vivas diligencias, no fué posible pasarlo, y nos quedamos en medio.
La navegacion de este dia fué al SO ¼ S media milla de distancia.
DIA 8.
Al amanecer proseguí la faena de pasar, para lo cual fué preciso desmontar un trecho considerable de sauces: á las 9 tuve ya en franquia las embarcaciones, y habiendo hallado el rio mejor que estos dias, aunque con el viento al OSO fresco, navegué todo el dia sin mayores embarazos. A las 2½ millas navegadas está el rio de una parte á otra lleno de grandes peñas, que no sin bastante dificultad pasé entre ellas. En este parage como media legua de distancia, hay por la orilla del S muy buena piedra blanca y dura, que pudiera servir para edificios: á cosa de 500 varas de las grandes piedras del rio hay un salto de furiosa corriente, en el cual pasa el rio por encima de un enladrillado de piedras blancas, que parece una rambla hecha á mano: la piedra parece labrada y muy igual.
Navegué este dia al SO 8° ó 4 millas de distancia.
DIA 9.
Al ser de dia continué á la sirga con viento OSO. A la 1½ de la mañana se adelantaron los maestros carpintero y calafate, y hallaron unos árboles de manzanas: cargaron de su fruta, y vinieron á encontrar las chalupas. Hice alto en este parage, y fueron á tomar manzanas todos los marineros, que vinieron cargados de solo un árbol, porque los demas ya no las tenian, y algunas que habia en otro árbol eran sumamente dulces y de esquisito gusto: las del que tenia muchas que casi llegaban sus ramas con el peso al suelo, eran algo agrias, pero muy jugosas y gustosas. Esto me hace juzgar, que los indios que estuvieron en este sitio habrá 15 ó 20 dias, se las habrian quitado á los árboles de mejor calidad, dejando estas, porque aun ahora son agrias, y entonces como estaban mas verdes, estarian mucho mas desagradables al paladar.
Pasé á ver los dichos manzanos, y conté 12 muy viciosos y de bastante tamaño, cuyo grandor se puede considerar de haber cargado de uno solo todos los marineros.
Hoy se hallaron, ó descubrieron escorbutos, el proel de la chalupa San Francisco, Andres Goytia, y el marinero de dicha, Miguel Urruti; y han venido bien las manzanas, pues aquí no hay otro socorro para este ni otros males, por no haberse embarcado dietas, medicinas, ni facultativo proporcionado á una expedicion como esta[15].
Navegué este dia una milla de distancia al O corregido.
DIA 10.
Al salir el sol proseguí mi viage con viento al OSO fresco, á espia y sirga, y siempre arrimado á las barrancas del S. A mediodia llegué á un parage, en el cual emplee toda la tarde preparando las espias y proporcionando pasage para las embarcaciones, y al fin me quedé á medio paso por haberse cerrado la noche: toda la tarde estuvo la gente desnuda en el agua que está sumamente fria, por estar los vientos tan fuertes y crudos como en el rigor del invierno. Navegué este dia al SO corregido una milla de distancia.
DIA 11.
Al salir el sol se empezó la faena de pasar las embarcaciones: el viento fuerte y crudísimo por el OSO: se me rompieron diversas veces las espias: toda la gente desnuda y metida en el agua: la corriente tan fuerte como puede llevar la canal del mas violento molino: á esto se agragaba la mala calidad de los cabos, y los viejos y cansados de trabajar, que á cada instante se rompian, por lo que me ví precisado á abrir canal con barras, palas, picos y azadas, alijando las chalupas. A las 5½ tuve ya pasado las embarcaciones de este paso, pero para mañana quedan dos en menos de un cuarto de legua, y siguen los vientos fuertes y contrarios, los que nunca experimenté tan duraderos en la costa patagónica, ni en las Islas Malvinas. El rio se vá separando de la Cordillera considerablemente, de modo que ya no se vén mas que las puntas de sus eminencias.
DIA 12.
Al salir el sol salí á pasar el primer paso, en el que fué preciso descargar las embarcaciones á mediodia, y pasadas seguí al otro, en el cual se hizo la misma faena, que duró hasta la noche.
Hoy mataron los marineros una yegua que hallaron, y ya tienen para un dia carne fresca.
Hoy se avistó una cordillera de cerros altísimos en la Cordillera; tan cubiertos de nieve, que estaban tan blancos que no se veia en ellos siquiera una mancha de otro color. Navegué este dia al SO corregido una cuarta legua de distancia.
DIA 13.
Al amanecer proseguí á la sirga con viento O. A las 12 me fué preciso descargar las chalupas, para pasarlas por dos palmos de agua: ya pasadas proseguí hasta un codillo, adonde dá el rio vuelta como al SE, en cuyo parage llegan á juntarse las barrancas con las orillas del rio, y ya no son barrancas sino cerros de pura piedra tosca. Navegué este dia al SO corregido 2½ millas de distancia.
DIA 14.
Al salir el sol proseguí á la sirga con viento O, y entré en la cerrania, que ya aquí no son barrancas sino cerros de los albardones que salen de la Cordillera, y en uno de ellos he visto hoy el primer guanaco que se vió este viage. A las 7 de la mañana salí sobre los cerros mas altos, y no sin bastante riesgo, porque ademas de ser muy penoso el subir á ellos, por ser preciso subir á gatas, por lo perpendiculares, es el compuesto de ellos de pura piedra cimentada sobre polvo, que á cada paso se desmorona; y hay peñasco que, apenas se le toca, baja rodando por aquellos rios, de modo que causa admiracion ver rodar aquellos promontorios, y la facilidad que tienen en separarse los unos de los otros, y de largar sus cimientos: y es cierto que si fuera por intereses propios mios, por 50,000 pesos no volveria á la eminencia adonde estuve, á cuya subida pudo obligarme el servicio del Rey. De lo alto de este gran cerro se vé la Cordillera, y reconocí con toda certeza y comodidad el Cerro de la Imperial, que há muchos dias que se ha visto: es blanco solo, y todo cubierto de nieve, y sobresale por encima de toda la Cordillera. Este cerro me demora al NO corregido á distancia de 15 leguas, y lo mas alto de la Cordillera dista 10 leguas, que asimismo está cubierta de nieve, pero hay parages que no la tiene, pero el Cerro de la Imperial es toda su superficie nieve.
Con dos horas de noche pude arrimar á tierra, y hasta esta hora tuve la gente en el agua desde las 3 de la tarde, con un frio insoportable, pasando un parage de admirable rapidez: y estos son los que me atrasan y han atrasado por estar el rio tan bajo como está, que á no ser esto, dias há que estuviera en Valdivia.
Navegué este dia al S ¼ SO corregido 2 millas de distancia. Hoy tengo 7 marineros enfermos que me hacen notable falta.
DIA 15.
A las 5¼ de la mañana proseguí á la sirga con viento S flojo, y habiendo andado una milla al S corregido, he visto por la parte del O una hondonada grande: pasé á reconocerla sospechando arroyo en ella, y llegado, hallé un arroyo de corto caudal con el agua clara y de buen gusto. Este arroyo viene del O y baja de la Cordillera: 4 ó 6 varas del Rio Negro pasa por debajo de arena y entra en él, por cuyo motivo no se vé la boca. La cañada por donde baja es muy ancha y profunda, y se conoce que sus avenidas son bastante crecidas, y por tiempo de invierno traerá dos brazas de agua de profundidad. Desde este arroyo no sigue el camino de los indios la márgen del Rio Negro, sino la de dicho arroyo, conociéndose en lo trillado, que hay bastante pasage de gentes por orilla: pero los indios que ván delante, conduciendo el ganado á Valdivia, no llegaron á él, y tomaron el camino al O, una milla antes de llegar á él, acaso cortando á la Cordillera, Laguna de Huechum, ó al mismo arroyo por acortar camino.
Esta tarde llegué ya á la serrania que es inaccesible, toda la piedra sólida, pues hay muchos cerros sin otro compuesto: y no se piense que son cerritos sino cerros, ó mas bien peñascos de admirable altura y de leguas de largo.
Al anochecer me acampé á la banda del O del rio, y de la parte del oriente le entra un arroyo chico que viene del E. Navegué este dia al SSE 5° S corregido, 4½ millas de distancia, estando el viento al O fresco.
En este sitio ya se acabaron los sauces, si mas adentro no se hallan, y desde el Choelechel hasta este parage van siempre disminuyendo en cantidad y tamaño, de modo que los últimos no sirven para nada, y aquí se acabaron.
Desde que se pasa el Diamante, y aun desde el Choelechel se vá escaseando la caza: pero aquí y adentro de la Cordillera, ni aun aves de rapiña hay; á lo menos entre estos cerros de pura piedra, solo que adentro haya algunos valles que pueda haberla.
Esta vuelta que dá el rio sobre el segundo cuadrante, me aleja bastante de donde considero la laguna de Huechum-leuquen, y aun de Valdivia, pues me hallo mas al S de aquella plaza: que si el rio siguiera siempre al O, dias há que tuviera cumplido, pues el Cerro de la Imperial, que está sobre la mar del S, distaba ayer á mediodia de mí 15 leguas, segun las demarcaciones que le hice, su latitud y longitud, y la en que me hallo.
DIA 16.
Al salir el sol me hice á la vela con viento O fresco: navegué todo el dia por entre la serrania, pero habiendo refrescado el viento, de modo que apenas lo podian resistir las embarcaciones, ha sido tal la fuerza de la corriente, que ha sido preciso llevar toda la gente en tierra con la sirga, y en muchos parages dar espias; las que, no obstante el viento, hubo parage adonde se rompieron.
Hoy se vieron 3 guanacos, y por las sierras vecinas, adonde subí para reconocer y divisar, hallé bastante pisoteo de ellos, por lo que se conoce que habrá en estas sierras abundancia de dichos animales: y causa bastante admiracion el ver como suben por estos peñascos de tan extraordinaria altura, y casi perpendiculares al centro, pues es mucho mayor su altura que la base. Navegué este dia al SSE corregido 3 millas de distancia, pero forma el rio muchas vueltas entre estos cerros.
DIA 17.
A las 6 de la mañana me hice á la vela y sirga, con viento NNE fresco que ayudó mucho á vencer la violenta corriente de este rio. A mediodia se halló una rama de manzano seca, y un tronco de madera que no se cria de su especie desde la entrada de este rio en el océano hasta este sitio. A mi me parece que es alerce, de cuya madera abunda la Cordillera por frente de Chiloé, pues de allí se conduce en bastante porcion á Lima hechas tablas, y cuestan en aquel puerto 2 reales cada una. Hice cortar este tronquito del largo de 4 pulgadas, y embarcarlo en la chalupa.
Esta madera en las cercanias de Chiloé es tan abundante por las faldas de la Cordillera, que D. José Otolaza hizo una fragata en Chiloé, toda de ella, y los palos enterizos de una pieza, y no hay que pensar que fuese chica, pues cargaba de 10 á 12,000 fanegas de trigo: cuya fragata se compró en Lima de cuenta de la Real Hacienda, y por el tronco que hoy hallé en la orilla de este rio, presumo que por sus orillas habrá de la misma madera en la Cordillera y al oriente de ella.
Este dia, con ser el viento fresco y favorable, no fué posible navegar mas que 3½ millas de distancia al S corregido: pero hace muchos codillos y vueltas el rio por entre esta serrania de piedra.
DIA 18.
Salí de mañana, deseando llegar á donde terminen estos despeñaderos y serranias, pues en ellas es poco menos que imposible el vencer la precipitada corriente de este rio, si bien que hasta ahora se vá hallando suficiente fondo para las chalupas.
A una legua navegada al S ¼ SE corregido, hallé 6 balsas de palos secos, 5 fogones, y vestigios de haber pasado indios con caballada el rio: de un lado á otro habrá como diez á doce dias.
Me quedé admirado al ver el rastro por la aspereza de las sierras, pero examinando por donde podrian bajar al rio, hallé una cañada estrecha y única entre esta sierra, por donde habian bajado. Navegué este dia al S ¼ SE corregido 4 millas de distancia.
DIA 19.
Al salir el sol proseguí mi viage con viento OSO fresco y á la sirga. A las 8½ hallé una furia de corriente, y tan rápida, que dando los mejores cabos de espias, todos faltaron, y no tuve otro arbitrio que atracar á tierra adonde descorché el calabrote, y volviendo á corchar y hacer járcia proporcionada para pasar este parage, me llevó el resto del dia esta faena, y pude pasar las embarcaciones, habiendo navegado al SE una milla de distancia, y observé el sol en 40° 2′ de latitud S.
DIA 20.
Al salir el sol proseguí á la sirga, hasta las 8 de la mañana que llegué á un despeñadero de agua con poco fondo, y la corriente tan viva que estuve para pasarle hasta las 2 de la tarde, y á las 4 de la tarde hallé otro menos malo de pasar, que me detuvo hasta las 7½ de la noche, á cuya hora me acampé. Navegué este dia al SO corregido una milla: el viento estuvo al OSO bonancible.
DIA 21.
Al salir el sol proseguí tendiendo espias, y á la sirga. A las 9 de la mañana hallé un palo de 3½ varas de largo, y palmo y medio de diámetro, labrado por dos lados á lo largo con una mala acha ú otro instrumento, como azuela mal afilada; y en los extremos tenia al rededor dos incisiones que penetraban como dos pulgadas: cuyas circunstancias me inducen á presumir, que sea, ó fuese hecho para balsa, de las que gastan los indios para barquear en la laguna de Huechum-lauquen, y que precisamente habrá de esta madera á la orilla de este rio.
A mí me parece alerce, pero el marinero Bartolomé de Peña, sugeto entre nosotros el mas instruido en las producciones de la Cordillera, Chiloé, Valdivia, Chile, Penco, Lima, y campos de la costa del S, afirma que esta madera se llama luma en Valdivia.
A mediodia hallé vestigios de haber estado algunos indios 10 ó 12 dias há, en un potrerito chico que tiene el rio por la parte del N, y así sucede en todos, porque no hay rincon por chico que sea á la orilla del rio, como tenga algun pasto, que no esté trillado y pisoteado de ellos.
Dejo de referir los trabajos que costó el dia de hoy el vencer la dificultosa navegacion que se hizo, por no acordarme con mas viveza, refiriéndola, porque ya casi me tiene apurado el sufrimiento, y aun la idea de como he de navegar en muchas partes, pues á cada paso es preciso valerse de ideas nuevas, y distintas invenciones de las pasadas. Navegué este dia al S ¼ SO 3 millas de distancia, por entre esta serrania, ó grandes promontorios de piedra.
DIA 22.
Al salir el sol continué mi navegacion con los estorbos de siempre. A mediodia hallé un arroyito que viene del S, y entra por esta parte al rio principal: tiene muy poca agua en pozos, y corre muy poco, viene por una cañada muy profunda por entre las sierras.
Al ponerse el sol, vió el carpintero una persona en la orilla del rio á la parte del N, del cual no hizo mayor aprecio, creyendo que fuese alguno de las chalupas que se hubiese adelantado á reconocer.
Navegué este dia al SO ¼ S corregido 3 millas de distancia, y en este sitio tenemos lo mas elevado de la Cordillera á la vista, y el rio parece que sigue derecho al SO 5° O de la aguja, y esta tiene 20° O de variacion al NE.
DIA 23.
Al salir el sol proseguí navegando con viento ENE, pero fueron los parages de poca agua, y por donde se precipita tan continuos, que con todo de haberme sido el viento favorable, no pude navegar mas que 2½ millas de distancia al OSO corregido.
A mediodia hallé un palo de pino de 3½ varas de largo y 1½ pulgadas de diametro, por partes quemado: hice cortar un pedazo y lo embarqué.
Asimismo hallé un fogon á la banda del S, en el que se habia hecho fuego pocos dias há. A las 7 de la noche me acampé.
DIA 24.
Continué luego que amaneció con viento NNE fresco. A mediodia hallé 16 fogones en un potrero á la parte del S, que parecia haber estado los indios en él como 3 ó 4 dias, pero bastante gente, caballada y ovejas: á la parte del N, hallé á las 2 de la tarde un palo seco que no hubo quien le conociese: este tenia 2 varas de largo, y un geme de diametro.
A las 6½ me acampé, habiendo navegado al OSO corregido 4 millas de distancia, y esto por ser el viento tan favorable y fuerte, pues á no ser esto es cierto que no hubiera navegado la mitad de la distancia.
DIA 25.
Salí al amanecer, continuando la casi imposible navegacion de este rio por entre la serrania, hasta la noche que me acampé en una isla, á donde me parece se parte el rio en dos: uno viene del SO y otro del NO, y pienso empezar mañana con el bote á reconocerlos; y en este tiempo tiene la gente lugar de lavar su ropa y afeitarse, que vá para cuatro semanas que no hubo lugar de hacer ninguna de estas diligencias. Toda ponderacion es corta, para demostrar y hacer ver la corriente de este rio: pero bastará el decir que 15 hombres de los mas esforzados de esta expedicion, no pudieron pasar el bote en una corriente que fué preciso pasar, y ha sido menester mandar mas gente que le ayudase, y esto que todos estaban á pie firme tirando de la sirga, siendo así que es un juguete de solos 8 codos de quilla y 2 cuartas, y 23 pies de manga, sin llevar otra carga que 160 brazas de cabo para espia.
Navegué este dia al O corregido 3 millas de distancia, en cuyo punto me hallo de 5 á 6 leguas de la Cordillera, cuchilla ó eminencia que divide las aguas á la mar del S y á la del N.
Esta cordillera, cuanto mas al S, vá pareciendo mas baja, y con mucha menos nieve que la que queda mas al N: hoy se acabó el pan de la chalupa San Francisco, que lo siento muchísimo, si bien hubiera durado mas si no fuera tan mal hecho, la harina de tan mala calidad y el mas inferior que he visto, hecho atropelladamente, y así se pudrió y enfermó la gente de escorbuto[16].
DIA 26.
Al salir el sol, me fuí con el bote á reconocer el rio que entra en el principal por la parte del S, llevando conmigo al carpintero: entré en él, y lo navegué una legua aguas arriba en su orilla por la parte del oriente: hallé 5 fogones viejos y los pellejos de 2 caballos bayos llenos de paja, puestos cada uno sobre cuatro estacas, señal de haber enterrado allí algun cacique. Por esta misma parte se halló un freno, y hay mucha cantidad de maderas de las que conducen las avenidas: estas, pareciéndome de diversas calidades, como tambien al carpintero, y reconociéndolas de superior calidad para cuanto se intente hacer de ellas, é ignorando sus nombres, hice conducir algunas á donde están las otras embarcaciones, á fin de llevar un pedazo de cada calidad al establecimiento del Rio Negro. Estas maderas están ya de mucho tiempo amontonadas por las crecientes, pero sin embargo de ser tan viejas y podridas de las aguas y soles, se conoce su solidez, hermosura, fragancia de algunas, y lo dócil y faciles de trabajar y su duracion.
Este rio viene del SO con mucha rapidez, por un canal profundo y angosto, tiene algunas islas con muy pocos y ruines sauces: la tierra de sus márgenes es infelicisima, pues no es mas que arena y guijarros, y están tan áridos y secos estos campos que causan tristeza, sin caza ni especie alguna de frutos.
En el confluente de estos dos rios hay una chica isla, que es adonde me acampé, y la circunda la mayor parte del rio principal, junto con el que viene del S.
Este rio es del tamaño del Diamante: su agua clara y muy fina: la calidad del fondo es la misma que la del rio principal, que son piedras redondas y lisas, siendo las mayores del peso de una arroba poco mas ó menos.
La separacion de este rio me hace mas dificultosa la navegacion del rio principal.
Aunque los indios dicen que en la separacion de estos rios hay manzanas, yo no las hallo, ni me parecen las tierras capaces de producirlas, pero puede que mas arriba las haya: lo que si se evidencia es el haber maderas buenas en él, por las que tienen las crecientes acopiadas por sus orillas y algunas derribadas con hacha, y que pasan de media vara de diametro, y es cierto que me parecen estas maderas muy buenas para obras, edificios, embarcaciones y arboladuras.
Este rio tiene en su desague 200 varas de ancho, 5 pies de profundidad, y su velocidad es de 8 millas marítimas por hora, pero así este rio como todos aumentan ó disminuyan su profundidad, segun la mayor ó menor rapidez de su corriente. Volví á bordo de las chalupas, para seguir el reconocimiento del principal rio.
DIA 27.
Al salir el sol proseguí por el rio principal mi reconocimiento, y en la boca del rio del S, se halló á la orilla una manzana venida por dicho rio: era de buena calidad, gustosa y dulce. Asimismo se halló otra á la orilla del rio principal por la parte del N, en la isla que este forma al juntarse con el del S. En esta isla hallé tres manzanos, uno de ellos tenia dos manzanas, otro una, y el otro nada. Esta isla tiene 1½ millas de largo por el rio principal, compuesta de chinos y arena, y me admiré de haber hallado manzanos en tierra tan infeliz. Navegué este dia al O ¼ NO 3 millas de distancia.
DIA 28.
Esta mañana proseguí á la espia y sirga todo el dia por despeñadero de corriente; se rompieron muchas veces los cabos, y estuvieron las chalupas bien cerca de deshacerse y estrellarse contra los peñascos que hay en el rio, llevadas de la violentisima corriente cuando faltan los cabos. Se trabajó sin cesar hasta las 8½ de la noche, sin salir la gente del agua por llevar las embarcaciones á parage proporcionado para orillar á tierra, y á dicha hora se acabaron de asegurar para pasar la noche. En este sitio se separan las barrancas del rio, y entre ellas hay alguna llanura baja é islas, que cuando el rio esté algo crecido las baña, pero de infeliz tierra, ó mas bien de arena y piedras y poco pasto.
Las barrancas y cerros ya no son tan altos como los pasados, y por encima parece llano todo hasta la Cordillera, que está cubierta de nieve, la cual dista de este sitio al O corregido 3½ leguas de distancia. Navegué este dia al ONO corregido 1 milla de distancia.
DIA 29.
Seguí este dia desde el amanecer hasta las 7½ de la noche, y conseguí navegar 2 millas de distancia al NNO 5° N.
Esta mañana salió el carpintero á descubrir por sobre los cerros, y volvió á la tarde con la noticia de dos rios, uno que se entraba inmediatamente en la Cordillera, y el otro que venia del N. Estos me presumo, segun las noticias de los indios, que el primero es el Rio Negro, y el segundo el que viene de Huechum-lauquen.
Hoy se vieron dos perros á la parte del S, uno por la mañana, y otro por la tarde. Desde la una de la tarde hasta la noche hizo la chalupa San Juan 30 canecas de agua.
DIA 30.
Al salir el sol proseguí mi navegacion á la sirga, remolcando con toda la gente una embarcacion algun trecho, y volviendo en busca de la otra, y hasta el botecillo necesita de 10, 12 y 15, y á veces 20 hombres para arrancarlo de la coriente. A mediodia se halló una manzana á la orilla del rio, ya mordida de boca humana: á la parte del S por una llanura corta, pasa un camino ancho y muy trillado, por el cual poco tiempo há que pasó bastante caballada.
Al ponerse el sol llegué á la boca del rio, que viene del SO faldeando la Cordillera: pasé á reconocerle, pero por ser muy tarde no pude informarme bien de sus circunstancias, por lo que dejo su descripcion para mañana que pienso examinarlo. Navegué este dia al NNO 5° N 2½ millas de distancia: hoy se hallaron en las playas abundancia de cáscaras de piñas traidas de las aguas.
DIA 31.
Pasé á reconocer el rio que viene del SO, y mandé 8 hombres armados á reconocer la campaña. Este rio viene de adentro de la Cordillera con rápida corriente: tiene muchas chicas islas pobladas de pequeños árboles de sauces y chacay, y por ellas es dividido el rio en diversos arroyuelos de poco caudal. Desagua por ocho bocas, por lo que se hace imposible su navegacion, aunque sea con la embarcacion mas chica: por la parte del S le entra, una legua distante de su desague, un arroyo chiquito, pobladas sus orillas de algunos arbolitos de chacay, y es de tan poco caudal que en diversas partes se corta.
El fondo del rio, adonde entra este chico, es de piedras redondas, y á sus orillas tocando en el agua peñascos bien grandes: las tierras de sus márgenes son infelicísimas, ó mas bien diremos que no es tierra, sino altísimos cerros de piedra viva, y en algunos cortos rincones llanos, arena y piedras redondas, y solo en el rincon que hace este rio con el de Huechum, se halla un pedacito de buena tierra, que puede llevar hasta 8 fanegas de trigo de sembradura.
Entre las piedras y arena se crian algunos navos, y hay en estas infelices llanadas pasto crecido, pero seco y raro.
Por dicho rio arriba dista la eminencia nevada de la Cordillera, de su desague en el de Huechum dos leguas, y lo mismo dista de las embarcaciones, pues están en su boca fondeadas.
A mediodia vinieron los descubridores, y entre ellos el patron Francisco Urristi y el calafate Ignacio Dominguez, sin mas noticia que la de ser el terreno, desde lo alto de la sierra que cae á la orilla del rio hasta el cerro de la Imperial, todo llano, y que dicho cerro en línea recta distaria á lo sumo de nosotros 7 leguas: que lo vieron muy claro, (porque suele estar cubierto de nieve) y todo blanco cubierto de nieve.
Este cerro en mi juicio es el que dicen los indios que tiene á su falda muchas manzanas, porque yo no hallo otro, y en el Cerro de la Imperial, por el rio que baja de dicho cerro por el nombrado Biobio, y otros que se juntan con él y desaguan en la Concepcion de Penco, es cierto que hay muchísima de dicha fruta, como asimismo por el rio de Valdivia. Estos indios me han dicho diversas veces en el establecimiento del Rio Negro, que en el parage de las manzanas está la mar; y esta es otra razon que me fuerza á creer, que el parage que ellos dicen que hay tanta abundancia de dicha fruta, es del otro lado de la Cordillera; y esto conviene y se ajusta bien á la razon, porque desde lo alto de la Cordillera se vé bien la mar del S, que por partes mediarán 8 leguas entre una y otra, y cayendo á los llanos de Valdivia mejor la verán.
A las 2 de la tarde seguí por el Rio de Huechum, y aun la chalupa San Juan hacia bastante agua: era mi intencion seguir hasta la Laguna del Límite, y en cuanto registraba á aquellos campos, y el camino de Valdivia, frutos y maderas de una y otra parte de la Cordillera, ponerla en carena por no perder tiempo, pues los víveres no me dan lugar á detenciones: pero ya á puestas del sol, pasando una fuerte corriente adonde habia poco fondo, aumentó de tal suerte el agua, que está haciendo 90 baldes por hora, cuyo acaecimiento me forzó á poner continuamente dos hombres achicando, que se mudan de hora en hora, y me fuerza á buscar mañana parage proporcionado para carenarla, que me sirve de bastante sentimiento. Navegué esta tarde al N corregido 1½ millas de distancia.